31 de diciembre de 2007

No va más

Es probable que sea como dicen ustedes, los no-muchos, que los años hace años que no terminan. Pero yo estoy en la vereda de los no-pocos, que pensamos que los años sí terminan. Que cada vez que tiramos un almanaque al cesto realmente lo dejamos atrás. Que un año nuevo trae esperanzas nuevas, que las caras pueden ser otras, que los bordes se sienten, que no todo es una cinta de rutina cósmica. Es muy humano aferrarse a ésta creencia: si el año fue malo esperamos uno mejor, si el año fue bueno esperamos uno muy bueno. Tal vez deberíamos ser un poquito menos egoístas y esperar un año no tan bueno después de uno excelente, y cederle un futuro año maravilloso a alguien que la haya pasado realmente mal.
Tal vez haya años diseñados, tal vez el 31 de diciembre gira la ruleta y ahí mismo se decide qué tipo de año te va a tocar en suerte. Tal vez haya sólo treinta y seis variedades de años, o sea que si vivís lo suficiente podés llegar a tener algún año “deja vu”. Preparate, sólo faltan unas pocas horas para que la ruleta cósmica empiece a girar y decida tus futuros trescientos sesenta y pico de días...

Diego M

29 de diciembre de 2007

Paisaje de recuerdos

Los árboles formaban un círculo de fraternidad sobre su cabeza. Los pájaros corrían de acá para allá, cantando sus cosas de la vida. Las nubes tartamudeaban en el cielo, haciéndolo más bello, más sublime. Él contemplaba todo desde un banco de plaza Serrano, con los brazos en jarra detrás de la nuca. El cielo, los árboles y los pájaros le recordaban su infancia apurada, exigua, pero alegre a veces. Le gustaba treparse a todos los arboles que se le cruzaban. Siempre había intentos fallidos, las cicatrices en sus piernas hablaban por sí solas. Pero se levantaba una y otra vez y al final siempre lo lograba. También le encantaba mirar el cielo mientras remontaba su barrilete, ayudado por Manuel, su padrastro. Y a los pobres pájaros los había perseguido toda la infancia sin suerte. Desde el mediodía hasta casi entrada la noche se perdía en los baldíos buscando una presa. Pero lo único que conseguía eran unos vidrios rotos. Ahora, sólo las bocinas rompían la magia del paisaje. Porque la música que salía de los autos le gustaba. Mil voces distintas en el día, mil ritmos. La radio de su vida.
El sol empezaba a pegar fuerte, se sacó la remera y dejó a la luz su piel dura, curtida por soles y tardes de verano. De reojo vió que los autos frenaban en el semáforo. Se levantó de un salto, se acomodó la gorrita y tomó la escobilla que descansaba hacía unos minutos en el agua sucia. Fue directo al primer auto, a ganarse unas monedas.

Diego M

27 de diciembre de 2007

26 de diciembre de 2007

Amor de findeaño

Hoy no me siento especial. Soy una parte de un todo. Una pieza igual a otra, con el mismo fin, como salido de una cadena de producción. Me siento asfixiado, inútil, porque vos no me querés. Porque en estos días ni siquiera me tocaste, ni me deseaste, ni me miraste. Si no te sirvo a vos ¿a quién? Estoy con el alma pegoteada, amasada, pero no deshecha. Ojalá decidas clavarme un cuchillo a fin de año. Cortar mi masa esponjosa y frutada y servirme en la mesa familiar. No te das una idea lo feliz que me harías.

Diego M

23 de diciembre de 2007

Navi¿qué?

Regalos
muchos regalos
plata que va y viene
consumo
fiebre
arbolitos adornados
papá noeles
o santa clauses
y renos
muchos renos
niños pidiendo de todo
y entremedio
se escucha una voz
inocente
el niño Jesús pregunta
¿qué carajo era la navidad?

Diego M

21 de diciembre de 2007

Kit-helicóptero

Estimado señor, distinguida señora: escuche con mucha atención este ejemplo de lo más común: Lunes, 8:30 de la mañana, infierno de bocinas a su alrededor, carril medio de la Avenida Lugones, por la radio le avisan (tarde, por supuesto) que hay un choque a la altura de Lugones y Pampa, media hora de demora. Conclusión: usted llegará tarde a la oficina, su jefe lo encerrará en su despacho y pasará a detallarle una a una todas sus llegadas tarde y todos los objetivos que no está llegando a cumplir por su falta de compromiso.
Le resulta conocido el ejemplo ¿no? Pero ahora su vida cambiará para siempre, porque le vengo a ofrecer este nuevo producto: innovador, único, práctico y original, sólo visto en las grandes urbes europeas. Llega por primera vez a la Argentina el “Kit-helicóptero”, su salvavidas en el mar capitalino, un bálsamo en el medio del embotellamiento. Éste kit de ultimísima generación se coloca de manera muy sencilla en el techo de su auto, pickup o 4 x 4. Puede colocarlo usted mismo o concurrir al taller de su mecánico amigo que lo instalará en menos de 30 minutos. ¡Sí! escuchó bien, ¡en menos de 30 minutos! Y se olvida de los problemas de tránsito para siempre.
Ahora, el mismo ejemplo pero luego de que usted instaló el maravilloso, único e insuperable “Kit-helicóptero”: Lunes, 8:30 de la mañana, infierno de bocinas a su alrededor, carril medio de la Avenida Lugones, por la radio le avisan (tarde, por supuesto) que hay un choque a la altura de Lugones y Pampa, busca en la guantera el control remoto del kit, pulsa el botón de “Emergencia: llegada tarde por choque y embotellamiento” (esto está escrito muy chiquito porque si no no entra en el botón) y rápidamente se despliega en el techo de su auto una gran hélice (tenga cuidado de que no esté pasando ningún motoquero por al lado en ese momento). Usted pulsa en el control remoto el botón: “modo helicóptero, destino oficina”, se eleva por sobre los desencajados rostros de los otros automovilistas y va rumbo a su trabajo. Conclusión: llega más de 15 minutos antes de su horario y se toma un capuchino.
¿No es sorprendente? ¿no es maravilloso? El “Kit-helicóptero” es todo eso y mucho más. Porque al elevarse en situaciones como ésta, despide centenares de panfletos de propaganda, que serán recogidos por los demás conductores, que lo aplaudirán desde sus autos, y lo envidiarán de la forma que usted siempre ha soñado.
El kit puede usarse en cualquier tipo de embotellamiento, ya sea por: accidente, incendios, tornados (tenga cuidado de no acercarse demasiado ya que el kit no tiene garantía de “estabilidad anti-tornados”), piquetes, derrumbes, protestas de maestros, etcétera.
Adivino el entusiasmo en su rostro por éste dispositivo único, inigualable, la solución a sus problemas de tránsito, al estrés, al recalentamiento del motor de su auto, a su recalentamiento.
Pero espere, porque hay más. ¡Sí! ¡más! El “Kit-helicóptero” viene con opcionales para cada conductor. Por ejemplo: tiene el opcional “elevación con regalo” el cual despide al elevarse grandes cantidades de bosta de caballo sobre los demás vehículos. Este dispositivo es altamente recomendado para conductores discutidores (como usted) que venía a bocinazo limpio con el del auto de al lado porque le había querido meter la trompa en la curva anterior. También tiene el opcional “múltiples destinos” para el control remoto, usted puede especificar destinos tales como: oficina, hogar, club de golf, country, casa de mi tía Bety, parrilla “Lo del Tincho”, cabarulo y todos los que se le ocurran. Sólo debe ingresar la dirección una vez y ¡listo! Queda memorizado. También le ofrecemos el “kit anti-piquetero” que consta de hélices más filosas, las cuales pueden ser utilizadas para descender raudamente sobre las cabezas de los piqueteros que cortaron la calle y... bueno, imagínese lo que pasa.
Le interesa ¿no? Podría seguir detallándole los opcionales durante dos días seguidos (¡sí! ¡imagínese la cantidad!), pero sé que su tiempo vale oro y el mío también. Recuerde todo lo que le conté, piense en los beneficios que acarrearía el “Kit-helicóptero” a su vida: el tiempo que ganaría, los disgustos que se ahorraría, el estrés que se evitaría, la envidia que generaría, los piqueteros que eliminaría, y más y más y más.
Contáctenos ya!! Haciendo clic en el link:

Diego Monrroy
Gerente de Marketing, Ventas, RR.PP y Derechos Humanos

19 de diciembre de 2007

Encuestas de la vida diaria

¿Sabías que, cuando le hablás de "medialunas" a la gente, el 62,3 % asocia dicho término a las de manteca, y sólo el 37,7 % lo asocia a las de grasa?

Fuente: Urbanicomius Boludecis Consulting Group

17 de diciembre de 2007

Me compraste

A Jime

-Lechuga
-Tomate
Otra vez ensalada
-Pata y muslo
-Orégano
-Provenzal
Necesito más recetas
-Jugo
-Yogur
-Leche
Que no sea larga vida porque no te gusta
-Papel higiénico
-Rollo de cocina
Tengo que salir a correr para sacarme los rollos de encima
-Shampoo
-Jabón
Pero si salgo a correr el olor a chivo no me lo saco con nada
-Fuyí vape
-Raid
Así podemos dormir tranquilos
-Darte un beso y un abrazote de buenas noches
Eso no necesito anotarlo
porque vos me podés
y entonces cocino
preparo desayunos
barro
limpio
te sonrío
y te abrazo
y te beso
y te hago toda mía
¿Me acompañás a hacer las compras?

Diego M

15 de diciembre de 2007

Las vidas de la vuelta

Pablo llamó a su mejor amigo pero lo atendió el contestador. Odia los contestadores porque el suyo le dice contento que tiene mensajes. O le dice triste que no tiene mensajes nuevos. Él no necesita que le digan si tiene que estar contento o triste porque es ciclotímico, y por eso a veces no sabe que ropa comprarse. Tal vez éste problema se deba a que su madre lo malcriaba de niño. Le compraba todo lo que quería, pero él se conformaba con la bicicleta con rueditas, igual a la de su primo de Entre Ríos, que vivía entre las vacas, rodeado de verde, de olor a pasto mojado, de mates calentitos por la mañana. Qué lindo el campo, en cambio la ciudad es un infierno de ruidos, ringtones, bocinas, gente apurada, charlas de locos, cafés a medio tomar y diarios a medio leer. El periodista que escribe en el diario debe sentirse mal: estuvo horas y horas transpirando, investigando, sacando conclusiones, y resulta que un tipo como Pablo lo compra, lo abre, ve como salió Chicago, busca una foto de una mina en bolas y listo. A la mierda la investigacion, la contaminación, el estudio de mercado y la bolsa de valores. Otra cosa que lo fastidia es que le corten el cable cuando se está por jugar un partido o cuando quiere ver una película. Él llega del trabajo, tira la ropa a un costado, agarra el control remoto y nadie logra moverlo del sillón por varias horas. Entre el sillón, la cama y el trabajo, Pablo consume unas 23 horas del día. Su esposa le vive reprochando que no hace nada: que no cambia la lamparita quemada, que no cambia el cuerito de la canilla, que no cambia la pila del reloj. Entonces Pablo sube el volumen de la tele o llama a un amigo o sale a recorrer la ciudad o se va a dormir. Se desviste y apoya la cabeza en la almohada que compró en sprayette, que no es tan cómoda como decían en la propaganda, y entonces sueña con ser diferente, con poder volar, con tener plata y un auto lujoso, un BMW o algo así. Pero se levanta al otro día sin alas ni plata ni auto y sube al bondi para comenzar la rutina, como todos los días de todos los años. Espera el fútbol de los viernes para despejar la mente y tomar unas cervezas con los muchachos, hablar de mujeres, de fútbol y de autos. De chico soñaba con otras cosas: quería ser importante. No soñaba con ser bombero, ni apagar incendios ni detener delincuentes, él soñaba con ser Presidente para acomodar a toda su familia en el poder, y así su prima Elvira no estaría sufriendo con los cinco hijos que tiene, uno más vago que el otro, o su mamá no tendría que viajar dos horas en bondi para que el médico la haga esperar otras cinco horas y así todo el día. Que ricos que eran los fideos caseros que preparaba su mamá, ¡terribles!, él los comía antes de ir a la cancha. Esos almuerzos son los momentos más felices de su vida. Y las tardes de fútbol. Y el gol de Chicago contra Almagro, el gol del ascenso. Pablo no tiene hijos, varias veces se le pinchó el preservativo y otras tantas ni usó, pero la suerte estuvo de su lado. Todavía recuerda la primera vez que tuvo que comprar preservativos, entró al kiosco y la señora que atendía era igualita a su tía Pocha, la que vive en Garín. Salió asustado porque le daba vergüenza. Por suerte, un hombre canoso de barba larga y muy buena onda se los compró y pudo hacer lo que tenía que hacer con su noviecita. Que linda época esa, cuando esperaba el viernes para ir a bailar a Cadalso, y pasaba a buscar a Silvia por la esquina de su casa. Viernes, sábados, y a veces los domingos también. Y pasear, caminar, sin responsabilidades. Ahora le da el sueldo completo a Laura, ella no deja que él administre, dice que no tiene “talento” para eso. Siempre usa la palabra “talento” para reprocharle por las cosas que no sabe hacer. Él no dice nada, no quiere tener problemas, no tiene intenciones de divorciarse, sólo aspira a sobrevivir unos años más bajo ese mismo techo con su esposa. Qué linda que era ella cuando la conoció: flaquita, pelirroja, con una cintura tremenda. Ahora había perdido la cintura en algún bingo, se había teñido de rubia a pesar de que le quedaba horrible y tenía un carácter de mierda. Los vecinos no saben todo esto, para ellos Pablo y Laura son un matrimonio feliz al cual sólo le faltan los hijos. Él le pide ayuda a Dios aunque es ateo, o más bien lo supone ya que nunca entendió bien eso de la religión. De chico veía a los otros pibes que pasaban arregladitos para ir a catecismo, mientras él jugaba a la pelota, y no le interesaba ni dios ni la madre teresa ni la madre de calcuta. Una vez escuchó que la madre de calcuta había vivido un montón de días sin comer, le extrañó mucho eso porque él no pasa ni diez minutos sin abrir la heladera para ver que hay. Laura no sabe cocinar, él cree que ella no hace mucho esfuerzo para aprender, siempre le costaron las cosas a Laura. A él también le costaron, le cuestan. Pero ponerse a pensar también lo fastidia, así que hace zapping buscando algún partido de fútbol del ascenso, mientras se come las papas fritas que le sobraron de ayer.

Diego M

13 de diciembre de 2007

No sólo es arena cayendo

El tiempo se estira en la sala de espera del dentista, se aplasta en la tarde del domingo, se detiene en ese beso de lengua, se apiada en esa noche de soledad, se lamenta en una oportunidad perdida, se disfruta en la sangre de algun cuello dulce, se arrastra en el caparazón de la tortuga, se altera en la mente del poeta fumado, se derrite en la uña de tu monstruo.
El tiempo recorre tu existencia sin despeinarse.


Diego M

11 de diciembre de 2007

Del otro lado del vidrio

Voy a mirar
por la ventanilla de mi vida
las imágenes que fueron
y las que me esperan
allá
atrás
acá
en todos lados
y se me van a dibujar
sonrisas
llantos
enojos
y voy a pensar
en por qué
no pedí pasillo

Diego M

9 de diciembre de 2007

Leyes básicas de salidas entre amigos

Primera Ley:

"Si participaran de la salida la cantidad suficiente de amigos como para que los mismos se trasladaran en varios autos, cada auto debe llevar y traer a los mismos ocupantes. O sea, no se puede hacer un "swinger" vehicular en la salida"

Ésta ley es una de las que más se intentan transgredir, debido a que el amigo "A" generalmente toma (bastante) de más cuando sale. El amigo "B", conductor del auto en donde viaja "A", intenta deshacerse de "A" al ver que éste ya va por la cuarta cerveza y el tercer daiquiri de durazno. En ese caso apela a la buena voluntad de "C" (conductor de otro vehículo) para cambiar a "A" de lugar. Pero "C" (amigo bien informado) saca del bolsillo derecho de su pantalón el práctico "Libro de leyes básicas de salidas entre amigos" y (señalando el libro con un gesto de suficiencia) le niega el pedido. Generalmente, el amigo "B" lanza una puteada por lo bajo, y termina cargando a su amigo borracho "A" en el auto.
La noche puede terminar con el amigo "A" dejando los restos de la parrillada (bien regados con cerveza y daiquiri) en la alfombra del auto de "B". O bien, puede no ocurrir ningún hecho desagradable. Esto dependerá de la suerte del amigo "B" en esa noche.

Diego M

6 de diciembre de 2007

Clavándome la lapicera en la garganta

Queridos Cruzagramas:

Esto que van a leer no pretende ser la resolución de una consigna. A ésta altura, mi cabeza cree que el viejo zorro zaiperiano pergeñó éste ejercicio para mí, para que me despida. No se asusten, esto que van a leer tampoco es una despedida. Yo no me puedo despedir de lo que soy: soy geminiano, soy hincha de Boca, soy hijo de Enrique y Alicia, y también soy un Cruzagramas. Ustedes saben bien lo que es ser un Cruzagramas, pero esto que están leyendo tampoco pretende ser un Manifiesto Cruzagramista. Los Cruzagramas que yo conozco (que serían algo así como el 100% del total) tienen varias características en común, a saber: son buena gente, son talentosos, les gusta trabajar en grupo, son solidarios, no se atan a géneros ni a estilos literarios, esponjean todos los conocimientos posibles de los otros Cruzagramas. Me detengo acá, releo. No quiero hacer nombres. Esto que están leyendo tampoco va a ser una lista de nombres adjetivados. Porque cuando uno hace nombres se le puede escapar alguno. Me es imposible acordarme de todos en éste momento y exponerlos en éste papel en el preciso instante en que los ojos comienzan a humedecerse y la cabeza a llenarse de recuerdos hermosos. Pero esto que están leyendo tampoco será una enumeración de recuerdos hermosos y compartidos. No. Porque las mejores anécdotas las guardo en mi mente: bien claras, emotivas. Si yo pasara alguna de esas anécdotas a éste papel, dejaría de ser lo que es, y además perdería fuerza, claridad, emotividad, sabor. Y ni ustedes (ni yo) merecemos eso.
Esto que están terminando de leer puede ser interpretado como un humilde homenaje que les debía, no sólo a mis compañeros nuevos, si no también a los viejos dinosaurios Cruzagramísticos, los que empezaron a sembrar la semilla. Entonces creo que va llegando la hora de despedirme… del texto (recuerden que esto que están terminando de leer no es una despedida). Por esas suertes del destino los crucé, y eso es algo que me marcó, me enorgulleció, me llenó para toda la vida. Porque antes era Diego Monrroy, pero ahora soy Diego M, un escritor en busca de alternativas (y rodeado de amigos)
Ahora que releo todo me doy cuenta de que sí: el gran Sebas propuso ésta consigna a propósito. También me doy cuenta de que esto que ustedes están a punto de terminar de leer no sé si cumplió la misma. De lo que sí estoy más que seguro, es que en estos tres años cumplí la consigna más compleja e importante de todas: encontré a ese ser creativo que estaba dormido adentro mío.
Y eso (y esto, y todo) te lo agradezco (a vos: Sebas, hermano, amigo) infinitamente.

Diego M

5 de diciembre de 2007

Contraindicaciones medicativas

Con todo el respeto que merece el médico que lo atendió ayer a mi papá (muy macanudo él) me pregunto: ¿una persona que "vende salud" debería tener sobrepeso? ¿un cardiólogo como él no debería saber todos los trastornos que le puede acarrear a su cuerpo la ingesta masiva de alimentos? ¿las arterias de los cardiólogos no se tapan? ¿el hecho de ser médico le da vía libre para comer? ¿come sin culpa porque es médico? ¿será que él se automedica y charla consigo mismo el hecho del cambio de su dieta, pero no tiene voluntad para hacerlo? ¿no debería darle el ejemplo a sus pacientes? ¿con qué autoridad me puede decir que me cuide?
¿Alguien me podrá sacar alguna de éstas dudas?
Gracias!

Diego M

30 de noviembre de 2007

Danielito

-Tenés que cortarte el pelo
-Sí, mamá
-¿Cuando vas a ir?
-No sé
-Aprovechá ahora, que los martes va poca gente y encima sale más barato
-¿Te parece, má?
-Sí. Vas a lo de Néstor ¿no?
-No sé
-¿Como que no sabés? si te hace un corte hermoso, hijo
-Pero me corta siempre igual, mamá
-Porque ve que te queda bien. ¿Querés que te acompañe?
-No, voy solo
-Bueno
-No pongas esa cara, otro día me acompañás ¿sí?
-Es que, a veces, siento que me estás dejando de lado
-No, mamá, ¡no pienses eso! vos sabés que yo te quiero hasta el cielo, ida y vuelta
-¡Qué lindo que sos! Está bien, pero pedile el corte de siempre, raya al costado
-No sé, má
-Ni se te ocurra cambiarte la raya al medio o al otro lado
-¿Por qué no?
-Porque así te queda hermoso, hijo
-¡Estoy cansado de ese corte!
-¿Por qué?
-Hace 25 años que me corto el pelo así, mamá
-¿Y qué tiene de malo?
-Mis compañeros de trabajo me cargan
-Tus compañeros no entienden nada. Vos sos mi bebé, ¡y ese corte te queda hermoso!

Diego M

26 de noviembre de 2007

Eschiclado

¿Viste ese día que se estira como una bandita de látex? ese día en que el almuerzo no llega más, y no es que lo estés esperando porque tenés mucha hambre, si no que querés una interrupción: un cambio de ritmo que te saque de la silla, que te haga olvidar de esos papeles que se acumulan, o de esa máquina que no quiere andar, o de ese jefe que pasa muy seguido controlando si trabajás o no. Ese día en que cualquier cosa te lleva al bostezo, querés cantar y bostezás, le querés comentar la película que viste anoche a un compañero y bostezás, te estirás a buscar un manual o un catálogo y bostezás. Será porque anoche dormiste poco. Pero la semana pasada dormiste mucho y bostezabas igual. ¿En qué momento tu vida se transformó en una gran siesta? ¿cuando el auto parecía una cama voladora? ¿o cuando el escritorio tenía gusto a almohada? ¿o justo ahora, cuando el duende con sombrero verde te ofrece una manzana deliciosa?
Despertate. Dale, que ya viene el jefe.

Diego M

23 de noviembre de 2007

Gente espiralada

Me dijeron que caminar hace bien. Y es en ese salir a caminar que ando baldoseando por la ciudad, como si debajo de cada baldosa hubiera charcos de agua deseando ser aplastados por mis pies. Pies que andan con hongos, malolientes, asquerosos, tan asquerosos como la cara de ese taxista, que putea a su cliente porque no tiene cambio. Es que la gente no cambia más, ni de actitud ni de monedas, viven protestando porque en el kiosco no le dan cincuenta centavos para el colectivo, pero si el colectivo saliera cincuenta centavos la gente andaría más, pero irían todos colgados. Como en la antigüedad, que colgaban a la gente por cometer un delito, delante de otra gente que miraba interesada con pochoclos en la mano, como cuando fui al cine a ver una de terror y veía como el asesino los mataba a todos colgándolos. Era una especie de castigo, no sé si por pecadores o por haberse prestado a trabajar en una película tan mala, aunque no sé si hay películas malas, quién es capaz de afirmar como mala a una expresión del arte. Odio esa manía de la gente de juzgar y juzgar, por qué no estudiamos todos leyes y se dejan de joder, vamos a ser todos abogaditos trajeaditos, tratando de defender lo indefendible, tratando de dejar a los asesinos sueltos, y que la rueda vuelva a girar, el asesino a matar y luego a ser colgado en la plaza ante la mirada interesada de la gente, la misma gente que protesta en la calle, que no tiene cambio para viajar. La misma gente que no tiene cambio. Y así nos va.

Diego M

21 de noviembre de 2007

Producto de




Cruce de miradas en la oficina. Varias charlas de café. Una invitación a salir. Amor, bastante amor. Noviazgo largo con algunos baches. Casamiento íntimo pero muy feliz. Noches de pasión mezcladas con una pizca de suerte. Embarazo. Algunas complicaciones en el parto, pero nada grave. Una infancia tranquila. Secundaria mixta. Bastante inteligencia sumada a una buena dosis de carisma. Debut sexual tempranero y difícil. Algunos problemas de típica rebeldía adolescente. Dos amigos para toda la vida. Un viaje de egresados excelente. Dos años de incertidumbre. Una carrera universitaria trunca y la primera novia en serio. Agregamos una pizca de suerte para conseguir un buen trabajo. Y algunas muertes. Todo esto mechado con varios viajes. Un amor en Europa y uno en su país. Otra pizca de indecisión. Agregamos algunos años de terapia. Ahora sí: la elegida. Noviazgo tormentoso. Después la convivencia y algo de armonía. No van a tener hijos pero se van a acompañar mutuamente hasta los últimos días. El final te lo dejo a vos. Cuando termines, envialo para Argentina, a algún barrio de Buenos Aires. ¿Cuál?, eso lo dejo a tu criterio.
Mientras tanto yo empiezo con otro. Un amigo en común los presenta. Una pizca de llamados. Varias salidas. Algunos besos…

Diego Monrroy

19 de noviembre de 2007

Con los brazos abiertos

A Jime
Viniste. Y no sé si hay espacio suficiente en el placard para toda tu ropa. Tampoco sé dónde pondremos todos tus libros, ni tus apuntes, ni tus revistas. Ya sé que faltan muebles y sobra mugre. Ya sé que falta espacio. Y sé que el futuro está acá, a la vuelta. Pero también sé que sobra amor. Sé que mi casa se transformó en nuestro hogar. Sé que soy feliz. Somos.
Diego M

18 de noviembre de 2007

Corsarios del rock

Al Crudo, Walter y Sergio Ch por la música

Noche de Los Natas
cabalgata al infinito
acordes
acoples
guitarra bajo y batería
misa eléctrica
tímpanos sangrantes
pogo neuronal

Diego M

16 de noviembre de 2007

Sólo restos

Lo miré. Me miró. Veía la necesidad en sus ojos. Pero yo también. Dí un paso. Él dió otro. Estábamos a la misma distancia. Yo quería, pero... También lo vigilaba, parecía como que lo mantenía congelado por el sólo hecho de clavarle la vista. Y él sentía lo mismo. Las tripas se quejaban. Ya pasaron dos días. Quizá más. Amagué y se puso en guardia. La baba me caía por el costado de la boca, seguía el contorno del mentón y moría en la mugre del cuello. Me tiré de cabeza y lo agarré. El olor del asado pudo más que el miedo. Cuando le estaba dando el primer mordisco, él se abalanzó. Me planté. Le grité le ladré le mostré los dientes. Dió media vuelta y se fue con bronca, a buscar otro hueso, en otro callejón.

Diego M

14 de noviembre de 2007

29 años esperé

Ahora
que se caiga el universo
que se paren los relojes
que se disuelvan los días
que desaparezcan las ciudades
las calles
los autos
los edificios
las casas
la hipocresía
la mentira
la falsedad
Porque mi lugar es éste
entre tus brazos

Diego M

13 de noviembre de 2007

Recomendando

Abogados hay muchos. Cuakerboy, uno solo.
Larga vida al chico avena!!

Nota de Diego M: si no han pasado todavía por el blog de éste muchacho, no saben lo que se están perdiendo: poesía espontánea y profunda, visceral, única. Vayan, no pierdan más tiempo!!

7 de noviembre de 2007

Antes, durante y después

A los Cruzagramas, por ser tan buena gente

Es como una extraña arritmia. Como si el corazón no encontrara el punto justo de regulación. A la tarde estás tranquilo: las pulsaciones justas de una vida exacta. Pero ahí, a dos cuadras del bar, el cerebro pide la palabra y te llena de imágenes: problemas que se presentarán, cosas que pueden o van a salir mal. El corazón se desregula en un desbocar de sangre. Y temblás. Porque la gente, la exposición, me voy a trabar, mirá si..., no voy, si falto no se va a notar. Y en el preciso instante en que empujás la puerta del bar en el que vas a leer ante más de 200 personas, el mismo cerebro que te llevó a ese estado, se apiada.
Vos mostrás tu mejor cara de noestoyparanadanervioso y le ponés tinta a tu vida.
Llega el momento esperado y otra vez el corazón que no regula. Y los pensamientos de que "voy a abrir la boca y no va a salir nada", "en ésta palabra siempre me trabo y la lengua ahora se me va a enredar y ya estoy viendo el pasillito por el que voy a salir corriendo si me pasa algo de todo lo que estoy imaginando".
Pero abrís la boca y decís "hoy me pasó lo peor". Que paradoja, porque hoy te está pasando lo mejor. Los aplausos te lo hacen saber.
Gracias a todos!!

Diego M

6 de noviembre de 2007

Llegó el día: se viene la Tercera!!

Tercera Degustación Literaria Cruzagramas
Distintas formas de medir el tiempo

¿Hay una mejor combinación que un café con amigos acompañado con unos textos que hablan sobre ese enigma llamado tiempo? comprobalo hoy en el Coffee Store del Centro Cultural Borges.

¿Por qué deberías ir? si pasás por el Urbanicomio y te gusta lo que leés, o si leíste Mi nombre ya es canción, o Dialectivos, o Disparataje, o a cualquiera de los CRUZAGRAMAS, no te lo podés perder!!

Te esperamos hoy a las 19 hs. No te olvides, somos "un grupo de escritores en busca de alternativas" Y a vos ¿no te gustaría ver, leer y presenciar un espectáculo diferente?

Entonces, nos vemos!

Diego M

2 de noviembre de 2007

Partes de

Hay muchas situaciones que demuestran que un segundo (muchas veces) dura más de un segundo. Porque en un segundo te puede pasar toda la vida por delante. También en un segundo orgásmico podés sentir que te desgarrás de amor y que el mundo brilla. Y muchos otros ejemplos que no vale la pena contar porque sólo tengo un momento. Pero también hay segundos que duran sólo un segundo, pero de esos ¿quién se acuerda?

Diego M

31 de octubre de 2007

Sonrisas

A Víctor, por darme (y prestarme) la idea

Nunca pude convencer a nadie de la verdad. Hasta el día de hoy siento una impotencia enorme. Algo rancio atragantado en el pecho. Lo ví por primera vez en la casa de mi tío Carlos. Y no me gustó. Llevaba una maceta al hombro, en dónde crecían los geranios de mi tía. Su piel color pitufo y su larga barba deberían haberle dado un aire amable, querible. Pero no generaba nada de eso en mí. Yo tenía seis años en ese momento. Y es extraño, porque el único recuerdo que poseo de esa época es el miedo que me daba el enano del jardín.
Mi tío me mandaba a sacar agua de la bomba. Siempre. Cualquier niño correría feliz, porque los niños siempre quieren hacer algo bueno, algo que a los grandes les sirva. Y recibir una felicitación por el deber bien cumplido. Yo agarraba el baldecito rojo de mi tía e iba hacia la bomba arrastrando los pies, como una tortuga caminando sobre cemento fresco. El enano me esperaba a dos metros de la bomba. Miraba justo en esa dirección. Llenaba el balde lo más rápido que podía con mis débiles bracitos de niño. Y él me observaba. Juro por mi madre que él movía sus asquerosos ojos de enano siguiendo el movimiento de mis brazos. Yo volvía corriendo hacia la casa, salpicando de agua todo el patio. Y siempre recibía el firme reto de mi tío. No me importaba, porque había logrado escapar del enano.
No entiendo cómo los mayores son (somos) tan necios. La primera noche que pasé en lo de mis tíos no podía dormir, esperaba el canto de los gallos como se espera el agua en el desierto. Con el correr de la mañana fue llegando a oídos de mis tíos el rumor de la desaparición de Santi, un nene de tres años que vivía a dos casas de ahí. Salí al jardín y miré al enano. Sólo yo que lo había observado tanto el día anterior podía identificar que estaba levemente girado, mirando un poquito más hacia la calle que antes. Me acerqué lentamente, como un condenado a muerte rumbo a la silla eléctrica. Les vuelvo a jurar (y les pido que me crean) que había un brillo especial en sus ojos, y tenía dibujada esa sonrisa ancha, que erizaba la piel. Helaba la sangre.
Tres niños en una semana. Me pregunto cómo no fue suficiente para pensar en algo extraño. Y, cada vez, el enano cambiaba levemente su posición. No veía la hora de irme. De huir, de volver con mis padres. Después de la desaparición de Naty me decidí a hablar. Le confesé las sospechas a mi tío. Cómo lo odié cuando esbozó esa sonrisa. Me palmeó la espalda diciendo que había visto muchas películas, que no era bueno para un niño de mi edad. Acorralado, decidí echarme a llorar pidiendo volver a mi casa. Y lo logré. Al recordar éste momento se vuelve a helar mi sangre. Se vuelve a erizar mi piel. Al irme en el auto de mi tío, al echar la última mirada a su casa a través de la ventanilla, el enano me saludó con su mano izquierda. Su sonrisa se ensanchó. Y les juro por mi vida… que penetró en mi mente. Y susurró que nos volveríamos a encontrar.

Diego M

29 de octubre de 2007

Reflejos electorales

Cuando escuché la frase por tercera vez, saliendo de la boca de una señora de más de seis décadas, no pude controlar el escalofrío que corrió por mi espalda: "¿como puede ser que tardé dos horas para votar? ¡que vuelvan los milicos!"
-Yo no quiero que vuelvan, señora- le dije
Prefiero una democracia desorganizada antes que perder a otra generación de gente con ideas.

Diego M

25 de octubre de 2007

Distintas formas

-¿Viste?
-¿Qué?
-Se viene la "Tercera Degustación Literaria Cruzagramas"
-¿Esto no es un chivo encubierto en un dialoguito?
-No, para nada
-¿Cómo que no?
-No, porque vos me podés preguntar otra cosa
-¿Como qué?
-No sé, ¿la hora?
-¿Tenés hora?
-No
-¿Y cómo hacés?
-¿Para qué?
-Para saber la hora
-Miro el sol
-Ah ¿sí? ¿y qué hora es?
-Son las tres cuartos cielo y media terraza del edificio de al lado con nube
-Pero esto ya lo leí en otro lado!
-En algún collage puede ser
-Ese es otro chivo encubierto
-Y bueno, a mí me dijeron que había que hacer difusión!!

Diego M

23 de octubre de 2007

Noches...

A veces sueño que estoy corriendo. Es un sueño repetido, como la figurita de alguna infancia. Parece que alguien me sigue. A veces. O no, pero la silueta oscura siempre está. Desando calles desconocidas, despobladas, oscuras, como sacadas de una película de Tim Burton. Corro pero no me canso. Aunque cuando despierto estoy agitado. Casi no hay luces en esas calles. Y él se acerca. Lo huelo. Giro en una esquina a la derecha y en otra a la izquierda. Pero nada. O todo, no sé. Las casas se tiñen de cenizas. Las persianas están bajas. Los ojos escondidos detrás: la gente no quiere presenciar la cacería. Los siento. No se abren puertas en mi sueño. No. Sólo me persiguen y escapo. Él conoce el pueblo. Lo sé.
Y entonces llego a la misma esquina, la de la puerta roja. Mis piernas me quieren llevar hacia la derecha: al callejón y al despertar agitado. Pero giro. Y le digo que me deje en paz. Clavando la mirada en su oscuridad se lo digo. Pero se ríe. Y entonces vuelvo a correr.

Diego M

20 de octubre de 2007

Como caída del cielo

A Jime

La lluvia me inspira
me pega en el techo
me trae recuerdos
de otras lluvias
de otros momentos

La lluvia me saca
las ganas de trabajar
me tienta a la siesta
me amodorra
me ensueña

La lluvia me hace pensar
en lo bien que se siente
tu cuerpo al lado del mío

Diego M

18 de octubre de 2007

Una esquina cualquiera de una ciudad particular

El noticiero matutino me bombardeó: muertes, robos, catástrofes y desastres de todo tipo. Decidí hacer un corte en la mañana, no podía ser que todo fuera tan negro. Llené el termo de agua, agarré el equipo de mate y salí dispuesto a tomar sol, respirar verde y cargarme con la buena onda de la gente que andaba por Buenos Aires. Así fue que me senté en la plaza dispuesto a observar y disfrutar.
Primer mate: frío, feo. En la esquina, un taxista le tocaba bocina a una pobre anciana que cruzaba demasiado tarde por la senda peatonal. Al arrancar el taxi pude leer una calcomanía en la luneta trasera: "Argentina: un país solidario"
Segundo mate: mejor, pero los mosquitos no me dejaban en paz. Mientras tanto, un colectivo pasaba despidiendo agrias bocanadas de humo negro de su caño de escape. Fileteado en la parte trasera se podía leer "El progreso es mi motor"
Tercer mate: demasiado caliente y amargo. Una botella de gaseosa vacía cayó a un metro de donde estaba sentado. Salió despedida de un auto en cuyo baúl se veía claramente la calcomanía de "Greenpeace"
Me quedé cinco minutos más, hasta que con el cuarto mate los oídos me zumbaban por los bocinazos. Guardé las cosas y me fui derecho a mi casa. A dormir.

Diego M

16 de octubre de 2007

Desayuno en familia

-¿Te sirvo más café con leche?
-Dale
-¿Y otra medialuna?
-Sí. Pasame el dulce de leche también
-Que loco que sos, ¿como vas a cortar la medialuna y la vas a rellenar?
-Es lo más normal del mundo
-¿Viste lo que dice el diario?
-No, si todavía no me lo pasaste
-Tomá, agarralo. Ahora no te cuento nada
-No te pongas así. Pasame el deportivo nada más
-Con esa sonrisa me sacás las ganas de pelear
-Ya sé, por eso te sonrío tanto
-Qué dulce
-Te amo
-Yo también
-¿Me rascás la espalda?
-Dale
-Un poquito más abajo
-¿Ahí?
-A la derecha
-¿Ahí?
-Sí, buenísimo
-Mi amor, la cola está avanzando
-Correme el termo que no puedo poner primera
-Listo
-Está bastante rápido el tránsito por ser lunes ¿no?
-Sí, bastante. Igual yo traje la vianda con el almuerzo, por las dudas.

Diego M

10 de octubre de 2007

Verdurazo

El reino, poco a poco, fue convirtiéndose en una gran ensalada. Las lechugas manejaban los camiones. Los tomates imponían la autoridad. Las papas eran las mejores madres. Las zanahorias eran las rebeldes, incluso algunas habían comenzado a drogarse con fertilizante. Y las arvejas rodaban libres por las calles. Cuando se cansaban, se acostaban a dormir a la sombra de algún paquete de acelga.
Desde que los hombres habían caído derrotados, él esperaba pacientemente su oportunidad. Se había mantenido arriba en las encuestas. Y había hecho campaña intentando quedar bien con cada una de las verduras. Por fin, el día había llegado. La asamblea del Reino Verdulero lo declaró como nuevo monarca. Desde su balcón y rodeado por sus más cercanos colaboradores, el Rey Aceite prometió hacer de esa, la tierra más deliciosa.

Diego M

8 de octubre de 2007

Quién sabe cuando

Preparé el termo. Puse música clásica. Encerré a Mafalda en el fondo. Apagué la tele. Descolgué el teléfono, pero. El mate me parece que está amargo y entonces me levanté a buscar el azúcar en la cocina. Después empezó a saltar el cd en no se qué sinfonía de Bach. Y Mafalda que llora y me da tanta lástima que tengo que levantarme de nuevo para dejarla entrar. La tele me habla al oído, me dice que tiene muchas boludeces para mostrarme. Y el zumbido intermitente del tono telefónico no me deja concentrar. Entonces me tapo los oídos con algodón, y no escucho tonos ni voces ni llantos de perros ni los golpes del vecino que está arreglando la tele de vuelta. Entonces Tinelli dice “buenas noches América” y yo no sé para que carajo me siento a mirarlo si no lo soporto y el cursor que está titilando y la puta que lo parió que no puedo escribir y me cebo un mate que está horrible de frío, entonces voy a la cocina a calentar el agua y veo que tengo platos sucios desde hace una semana entonces me pongo a lavarlos y se me hierve el agua y la pongo a calentar de nuevo y Mafalda que quiere salir a hacer pis y el cd que sigue saltando y compone su propia sinfonía sampleada y el vecino discute con la esposa porque dice que tendría que haber desarmado la tele más temprano no ves que no puedo ver tinelli, que cuenta chistes Alé y yo que termino de lavar los platos, saco el agua justo, lleno el termo y me siento en el living, prendo la tele y hago zapping. De reojo veo el cursor parpadeando en el word, mastico un no sé para qué carajo prendí la pc, la apago y sigo mirando la tele.

Diego Monrroy

5 de octubre de 2007

Quien dijo que la gente no charla por las mañanas

-No quiero ir a trabajar
-No vayas
-No es justo que tenga que levantarme temprano todos los días
-Quedate. Me encanta tenerte así, bien pegadito
-Que linda que sos
-Vos me decís eso porque yo te banco en todo
-Y porque sos la mejor
-¿En serio?
-Más vale
-Gracias, hermoso
-De nada. ¿Te puedo meter la mano acá abajo?
-Sí
-¿Y apretarte toda?
-También
-¿Y babearte?
-Haceme lo que quieras
-Hermosa
-Vos sos hermoso
-Los dos
-Sí, los dos
-¿Toda la gente hablará con su almohada?
-No pienses más en eso. Descansá.

Diego M

3 de octubre de 2007

SuperVagancia


Porque necesitabas a alguien que esté en las cosas chicas. Alguien que te alcance un café el día en que dormiste dos horas y tu jefe anda rondando. Alguien que te tire algun dato en un parcial para el que no te pudiste preparar bien porque tus vecinos ensayaron con la banda toda la semana. Alguien que te prepare la comida justo ese día en que el tránsito, el laburo y el universo se cruzaron en tu camino para que llegues a cualquier hora a tu casa. Alguien que te actualice el blog porque a vos no se te cae una idea.
Para solucionar estos simples problemas y muchos otros más no tan simples pero muy cotidianos, llegooooó...

SuperVagancia (así, sin espacio entremedio, porque le dió fiaca)

No tenemos fotos de éste enigmático personaje. Prometemos subirlas al blog en cuanto las tengamos.
Eso sí, no todo es color de rosa en ésta vida. Como su nombre bien lo indica, este admirado superhéroe es cultor del "cero esfuerzo". Puede ser que lo llames para pedirle un favor y él te diga que prefiere seguir con su siesta reglamentaria (por favor, evitar llamados de 15:30 a 18 horas)
En fin, como dijo alguna vez mi abuelo: "Superhéroes eran los de antes, los tipos como Batman y Robin, que se ponían esas calzas ridículas de color que le marcaban todo el bulto, y así y todo salían a perseguir a los malhechores"
Mi abuelo tiene una opinión muy parcial de SuperVagancia. Hace un par de meses necesitaba un "corega" para pegarse la dentadura postiza y lo llamó, pero SV nunca vino. Así que mi abuelo tuvo que cambiar el mate con churros por una papilla de banana con azúcar, pobre viejo.
Sigan atentos al Urbanicomio, desde acá les contaremos las andanzas de éste personaje tan particular.

Diego M

1 de octubre de 2007

Manifiesto Urbanicómico 5

Este blog y su autor están terminantemente a favor de la semana " 4 x 3". O sea, agregar oficialmente el día viernes al fin de semana.

Las ventajas de ésta modificación serían múltiples, a saber: disfrutar de 3 días de auténtico descanso, fomentar el consumo (la gente sale más, va más a bailar, etc, etc), mejorar el rendimiento de los trabajadores y estudiantes debido al descanso, fomentar el turismo (serían todos fines de semana largos y ahora habría fines de semana XL por los feriados), y todos los etcéteras que se les ocurran.

El autor suscribe a la causa de puño y letra. Y promete aprovechar al máximo los 3 días de los nuevos findes. He dicho.

Diego M

28 de septiembre de 2007

Pasillos de tiempo

En la oscuridad
Enzo flota
Gira y flota
Sueña y flota

Un ladrido corta el sueño
Y la sala de espera vuelve
Una mujer lo está mirando
También su perro cocker

Recorre el pasillo
Cubierto de niebla gris
La ventana le devuelve
Imágenes nocturnas

Ahora un pasillo verde
Con puertas sin numerar
Gira y encuentra uno rojo
la recepcionista no está

El reloj está detenido
El mundo está detenido
Necesita que le expliquen
Lo que está pasando

La música lo envuelve
Está en un salón de baile
Las parejas lo miran felices
Y la música desaparece

Otra vez los ladridos
Y la mujer que lo mira
Le señala un pasillo blanco
Con su dedo mugriento y ensangrentado

Diego M

24 de septiembre de 2007

Electodiálogo

-¿A quién vas a votar para Presidente?
-A Cristina
-¿A Cristina? ¿por qué?
-Porque está muy buena, por la edad que tiene se mantiene muy bien
-Pero se hizo un lifting, por eso está tan joven
-Son todos rumores falsos para desestabilizarla, para que baje en las encuestas
-Puede ser
-Y vos, ¿a quién vas a votar?
-¿Yo? a Pino Solanas
-¡¿A Pino Solanas?! ¿por?
-Porque me encantan sus películas. ¿Viste "Sur"?
-No, no la ví
-Una gran actuación de Miguel Angel Solá. Muy bien dirigida, alquilala un día de éstos
-El fin de semana por ahí la alquilo
-¿Te diste cuenta?
-¿De qué?
-Que en Argentina falta más gente como nosotros
-¿En qué sentido lo decís?
-Claro, gente que sabe a quién votar y que tiene bien en claro los por qué de su voto
-Sí, tenés razón. El argentino promedio no le da bola a la política.
-Y así estamos...
-Que le vamos a hacer

Diego M

21 de septiembre de 2007

Estacional

Me levanté con unas lindas ganas (poco originales) de escribir un texto sobre la llegada de la primavera. Entonces escribí algo así como: "los arboles vuelven a florecer, los estudiantes pasean felices por las calles, los pájaros vuelven a cantar, el sol tiene otro color y la gente se ve más feliz". Una porquería ¿no?
En el segundo intento apliqué teorías minimalistas y salió esto: "la primavera está muy buena". Cero elaboración, cero poesía, no aporta nada.
Tercer intento, ahora de estilo oriental:
"Llegó la primavera
los árboles florecen
como tu sonrisa"
¡Puaj! muy parecido al primero, pero con la engañosa forma de un haiku.
Entonces pensé en las caminatas por la costa del río, en los mates en contacto con el pastito, en el aire mediocálido mediofresco pegándote en la cara, en la ropa primaveral que sale del placard, en las ganas irrefrenables de tomarte un micro a cualquier lugar, en correr, en saltar, en jugar al fútbol, en las chicas mostrando (por fin) las piernas, en la gente tomando sol en la plaza de la esquina.
Y puse punto final (me voy a tomar unos mates).

Diego M

18 de septiembre de 2007

Buscando formas de agradecer

En estos días me fui convirtiendo (poco a poco) en un especialista sanguíneo. Me encuentro, cada vez más seguido, enfrascado en charlas sobre ceros negativos, a positivos, mareos, posibles donantes, que si tuviste hepatitis no, si te hiciste un tatuaje en el último año tampoco y si tenés presión alta menos que menos.
Mi día se tiñe de rojo y me siento como Carrie al final de su película, como Drácula en cada uno de sus días, como un enfermero de una fundación hematológica en una convención de pares. Ahora sé que hay más positivos que negativos, que la sangre de los a positivos sirve para hacer plasma y que los cero negativos son los más codiciados.
También aprendí (y eso no lo sabía) que hay mucha gente dispuesta a dar una mano a quien la necesita. Y fue entonces que decidí, a través de éstas humildes líneas, tratar de agradecerles de alguna manera.
Sepan que los quiero y que les estaré eternamente agradecido.

Diego M

14 de septiembre de 2007

¿Dulce espera?

Ayer me acordé de una amiga que piensa que todo lo que le pasa es una metáfora de su vida. Fui al shopping y estacioné en la fila llamada "cigüeña". Miren que yo (justo yo) me voy a paranoiquear pensando en una posible paternidad sólo por haber estacionado en esa fila!! Si hubiera pasado algo raro, Jime ya me hubiera dicho, porque de esas cosas uno se entera en seguida ¿no? como en las películas: ella mira desubicada el test de embarazo, va hacia el teléfono, marca mi número y me dice "mi amor, tengo algo muy importante que decirte". Pero hasta ahora no me llamó, y desde que estacioné en esa fila pasaron (¿ya?) doce horas, pero también es raro que no me haya llamado porque todas las noches hablamos por teléfono y ella siempre tiene esa voz tan dulce y me dice que me extrañaba y que no podía acostarse a dormir sin llamarme pero anoche sí pudo, entonces, ¿por qué dejaría de llamarme? ¿por qué...?
Mi amor... ¿estás embarazada?

12 de septiembre de 2007

Las pastillas que faltan

Hoy me desperté con una duda (varias en realidad), parece ser que dormir poco aceita mi lado creativo y mi lado preguntativo. Entonces decidí plasmarla acá en el blog (¿que mejor que consultarlos a ustedes?)
Voy a detallar (a mi modesto entender) algunas de las pastillas que le harían falta a la humanidad para funcionar mejor (no digamos bien, que ya es algo imposible). Ojo! ésta consulta nace de grandes momentos de reflexión interna y externa, no la tomen a la ligera!
Para mí, algunas de las pastillas que están faltando inventar son las siguientes:

-de la buena onda por las mañanas: ésta pastilla se toma apenas después de saltar de la cama, preferentemente en ayunas, y estaría diagnosticada (como su nombre bien lo dice) para esas personas con un terrible humor, que se dedican a putear a todo el que se le cruza en esas horas nefastas.
-del amor a las verduras: mi salvación. Ésta pastilla bloquearía el placer de comer alimentos fritos, grasosos y extremadamente dañinos para el organismo. Se tomaría media hora antes de las comidas y produciría un irrefrenable deseo de comerse cinco plantas de lechuga sin condimentar, más algunos rabanitos y muchos brotes de soja. Lo mejor de todo, es que uno se quedaría con la sensación de haberse comido una parrillada para dos (sin los efectos colaterales)
-de las ocho horas de sueño: necesaria para el bolsillo de la dama y la cartera del caballero. Ésta pastilla podría ingerirse en cualquier momento del día y daría la sensación instantánea (como su nombre bien lo dice) de haber dormido ocho hermosas horas en el mejor colchón del mercado.

Espero comentarios del público acerca de otras pastillas que deban inventarse próximamente. Al finalizar el estudio, enviaré el resultado a los laboratorios más calificados para que pongan manos a la obra.
Gracias por su aporte!

Diego M

10 de septiembre de 2007

Juan (Segunda parte)

Mira la hora en el reloj de pared de la cocina, las 5:30. Está bien con el tiempo. El reloj de pared tampoco es un reloj cualquiera. ¿Por qué?, sí, adivinó. Juan lo encontró tirado entre muchas otras cosas en una esquina y lo reparó. Juan odia que la gente tire cosas por tirar. A veces siente el impulso de golpear la puerta de ese alguien, de esa persona que labra actas de defunción a objetos que tienen mucho para dar todavía. Pero no lo hace. Se limita a tomar lo que le interesa, lo coloca en el canasto de la bicicleta y sigue el camino a su casa. Pero ese camino de vuelta es diferente. Juan va pensando en que puede ser que hoy tenga algo nuevo en su hogar. Que puede darle vida a ese objeto que va vibrando al compás del asfalto en el canasto de su bicicleta.
Ahora Juan se está poniendo los pantalones de trabajo. Pero no está en el trabajo. Recuerde que está en el dormitorio de su casa, cambiándose para ir a trabajar. Juan se pone la ropa de trabajo en su casa. ¿Por qué?, porque siempre desde el trabajo vuelve a su casa. Le parece un esfuerzo innecesario ponerse ropa de calle en su casa, llegar al trabajo y ponerse la ropa de trabajo. Luego terminar la jornada y volver a colocarse la ropa de calle. Le da fiaca de sólo pensarlo. Por eso sale ya vestido con su pantalón azul y su chomba también azul. Ambos con el logo de la multinacional para la cual trabaja. Entre nosotros, le confieso que esa puede ser otra razón por la cual Juan va con la ropa de trabajo. Él está feliz de trabajar en esa empresa, y luce orgulloso la ropa que le dan.

Continuará...

Diego M

4 de septiembre de 2007

Dame una razón

Ayer leí en Clarín que hay más de 260.000 blogs en Argentina. Me sentí desencantado porque creía ser una persona especial por tener un blog (que boludo) y entonces pensé: (cuando pienso suelo usar los dos puntos antes de emitir la "idea") ¿cuál es la razón que te lleva a darte una vuelta por acá y no por los otros 259.999 blogs?

Descartando que seas un cibernauta ninfómano que quieras navegar todas éstas páginas, se me ocurrieron unas cuantas opciones, a saber:
A- Sos mi novia
B- Sos un amigo/a
C- Sos algún pariente (especificar)
D- Te gustó el nombre del blog
E- Te lo recomendó alguien
F- Caíste de rebote por un error del servidor
G- Otros

Te agradecería que me dejes un comentario con la respuesta a mi interrogante, o con algun insulto, o algun piropo (que viejo que sonó eso), o cualquier cosa que me quieras decir.
Gracias!

Diego M

3 de septiembre de 2007

El peso de la semana

A Jime

Las lágrimas canalizaron todo lo que no pude decir. Todo lo que aguanté en ésta semana. Todo lo duro que estuve para sostener la situación. Historias de posibles abortos y posibles suicidios que hubieran hecho que no estuviera sentado hoy acá, escribiendo esto. Tus lágrimas. Mis lágrimas. Y tu abrazo curativo. Lo importante de saber que uno no está solo para enfrentar el dolor. Porque vos lograste que me abra. Diste vuelta el espejo y me mostraste las cosas que estoy haciendo mal. Mi lado oscuro al que nunca quiero acceder.
Hoy transito un lunes dolorido pero iluminado. Aprendí mucho de mí y mucho de vos. Aprendí de NOSOTROS. Entonces me doy cuenta de que tenemos un proyecto, con todo lo que implica esa palabra. Me doy cuenta de que, al fin, estoy con alguien que me ama y que no me va a dejar en el medio del río. Me doy cuenta de que sos una persona maravillosa, aunque de eso me había dado cuenta hace bastante. Sé que tengo en quien apoyarme en estos meses difíciles que nos esperan. Sé que estoy con la mujer que merezco, la que era para mí.
Te amo.

29 de agosto de 2007

Juan

Otro día gris de una persona gris. Juan no lo sabe. Es su vida y él la quiere tanto como podemos querer nuestras vidas usted o yo. Con altibajos, obviamente. Pero Juan quiere su vida.
Apaga con su mano derecha el radio reloj que está sobre su mesa de luz. El radio reloj no es un radio reloj cualquiera. Juan lo recuperó de la basura de una casa anónima, dónde lo esperaba la muerte final o las manos de algún cartonero. Lo llevó a su casa y lo reparó. Ésta es una de las pocas virtudes de Juan; reparar cosas.
Después de apagar el radio reloj, estira los brazos al cielo. Aunque esto último es una mentira, en realidad, Juan estira los brazos hacia el techo de su casa. Más arriba del techo de su casa se encuentra el cielo. Corre la sábana, que está bastante enredada por algún sueño perturbador; y se sienta en su cama. Se coloca las pantuflas de Winnie Pooh, que Juan sabe que le quedan ridículas. Pero las encontró de oferta en el Supermercado Norte que está a cinco cuadras de su casa. Al fin y al cabo, las usa sólo para andar adentro; nadie lo ve con las pantuflas. Ni loco saldría a la calle con Winnie Pooh en sus pies, para eso tiene las pantuflas de calle, las azules serias. Lo que pasa es que las de Winnie Pooh son más calentitas, ideales para arrancar desde la cama hacia el baño.
Juan ya está bajo la ducha. No le gusta consumir muchos minutos bajo el agua. Sabe que el agua es un bien escaso, y también sabe que en cinco minutos uno se puede duchar perfectamente. Por eso sale rápido de la ducha. Se seca con la toalla de “Norte”, se pone los boxer de “Norte” y vuelve a su habitación.

Continuará...

Diego M

24 de agosto de 2007

Paraíso

A Jime

El sonido de la lluvia
mi cama
vos
en mi cama

Te abrazo
me susurrás
te acaricio
me besás

El sonido de nuestro amor
Mi cama
Tuya
Nuestra

Diego Monrroy

21 de agosto de 2007

Destino alemán

A Fede, Elsa, Caro, Sebas, ¿se acuerdan?

Caminaste en esa urbanidad fría. Rodeado de ojos claros, de tecnología y perfección asquerosa, de movimientos autómatas. Extrañando la familiaridad de tu país. Buscabas a la mujer, la que podía ser la clave, o tener la clave, o darte algún tipo de información. Sentías todavía un humo dulzón en tu cráneo. Y los fragmentos de la noche anterior: miradas, cartas, preguntas.
Te sentaste en un banquito de plaza, como de juguete blanco gastado por el tiempo. Y de pronto el smog y las charlas llenas de consonantes: strudel, schumacher, studebaker, chucrut, lewergurst. Te agarraste al banco. La ciudad te daba vueltas pero vos pensaste en la tarjeta, en la clave que poseía. Sentías que el mundo entero jugaba al ajedrez y no entendías nada. Ahora, el olor a U2 y la melodía viscosa de “Sunday bloody Sunday” llenaban todo. Te ayudaban a sobrevivir. De pronto una mano en tu cuello; cálida, más que amiga. Cerraste los ojos y disfrutaste esos segundos. Necesitabas algo así. Sentías sus dedos (los de ella, los de Laura) recorriendo tu cuello, masajeando, rozandote con sus uñas pintadas de azul oscuro, su aliento en tu pelo, las caricias, la voz dulce, la tarde que caminaron juntos por el parque, las noches en tu casa, las fotos pegadas en la heladera, el olor del sexo en tu cama y su masajeo cada vez más fuerte. Abriste los ojos, ella es la clave. Pero ahora la mano se cerró en tu cuello y no es la de Laura…

Diego Monrroy

14 de agosto de 2007

Rewind

Sus dedos recorrían la madera de recuerdos. La foto de los cuatro en Mendoza. La alacena en donde su mamá guardaba el nesquik. El olor de los guisos, que te hacía doler la panza de hambre. Su habitación, en donde jugaba a ser actriz. Y el día en que se había olvidado de cerrar con llave, y Fede la había descubierto con la ropa de mamá jugando a ser Marilyn. La luz entraba por los ventanales, bailaba entre los fantasmas. Caminó por el patio, no vió el pasto crecido ni las flores secas. Estaban los malvones de mil colores, la rosa china y su mamá regando. Al fondo la esperaba el paraíso: la casita del árbol. Fede jugaba a su alrededor; reía, saltaba. No podía irse, no quería irse. Subió los escalones de madera deshecha, como tantas otras veces. Entró agachada a su casita. El juego de té la seguía esperando en el rincón. Se acurrucó. Pensó en Fede, en mamá, en papá. Y los tuvo a todos juntos. Así, volvió a convertirse en la niña feliz que tanto había extrañado.

Diego Monrroy

9 de agosto de 2007

Deseo

Sí, es verdad
Las vacas beben
Los canarios gritan
Los elefantes duermen

Éstas cosas pasan
y soy testigo
inútil ojo mudo
pálido y sinsentido

Mis manos te buscan
y no piensan parar
Quizás en otra vida
o en otra habitación

La música martilla mi cráneo
Quizás mañana despierte
envuelto en tierra
o quizás sea retazos de lo que fui

No quiero volver atrás
los recuerdos me lastiman
Huyo hacia un futuro que no es
busco un camino

Quiero saltar el muro
Tocarte
Llegar

Diego M

5 de agosto de 2007

Epílogo de algo más largo

Luego de su devastadora derrota en la batalla de Voldemonten, los ejércitos del malvado Gordon Bladd fueron debidamente juzgados y condenados a la muerte más tremenda.
A su vez, Viggo Bonachonen fue erigido como Rey Supremo de las Tierras Napolitanas, debido a su gran tarea en dicha batalla y a su incansable lucha por hacer siempre el bien, cortando las cabezas enemigas para salvar a su golpeado pueblo.
Así fue que se llegó a una nueva normalidad en las Tierras Napolitanas, sembradas ahora de un futuro esperanzador y abonadas debidamente con la sangre del ejército enemigo. El General Viggo se casó con una pobre plebeya (pero muy bonita, era Bonachonen pero no era ningun gilachonen) y disfrutaron muchos años juntos de felicidad, cariño, ternura, alcohol, drogas y fiestas negras.
Varias décadas después, el Rey Viggo murió de una sobredosis de buñuelos de acelga.
Ante este trágico panorama se llamó a elecciones. Tras un ballotage muy reñido, el malvado reconvertido (recién dado de alta de una clínica de rehabilitación) Gordon Bladd fue elegido como nuevo Rey Supremo obteniendo más votos que la (ya no tan pobre y ahora modelo de Playboy) plebeya viuda de Bonachonen. El ex malvado le prometió a su pueblo el rearme de su ejécito con el objetivo de invadir otros poblados, conquistándolos a puro corte de cabeza.
La segunda medida del gobierno de Bladd fue borrar las huellas del paso de los Bonachonen por el poder. Por lo que mandó a demoler las estatuas que homenajeaban al otrora líder del pueblo. La tercera medida fue la condena a muerte de la viuda Bonachonen y de los integrantes del ejército del ex líder.
Éstas medidas fueron anunciadas por el malvado rehabilitado, desde el balcón de su residencia, frente a la Plaza del Callo. La gente lo vivó mientras pisaba los restos de la estatua de Bonachonen.
Así fue que se llegó a otra nueva normalidad en las Tierras Napolitanas, sembradas ahora de un nuevo futuro supuestamente esperanzador e inundada debidamente con su sangre.

Diego Monrroy

27 de julio de 2007

Vicente

Ese día vuelve. Una y otra vez. No el día en que Esteban me dijo que se iba a casar, sino el otro. El de la lluvia.
Ahora Joaco me mira como si yo tuviera que aprobar o desaprobar algo. No sabe que a ésta altura de mi vida me causa cierto fastidio eso. Asentí con la cabeza y se quedó tranquilo. La discusión sigue pero yo no puedo dejar de pensar en las gotas que me recorrían la cara. Se había largado con todo. Traté de meterme debajo de la parada del colectivo pero la gente estaba amontonada. El pelo mojado y la ropa pegada al cuerpo. Faltaban cinco cuadras nada más.
-Podría ser en el bar ese de San Telmo, al que fuimos a fin de año ¿te acordás? – la Negra me miró pero sus ojos rebotaron – Está en trance este boludo – dijo, senalándome a mí y mirándolo a Joaco.
Yo había salido con la remera roja nada más. Llevale esto a la Tía Clelia, me había dicho mi vieja, andá y volvé rapidito, eh. Por eso andaba desabrigado, mi vieja no era de dar consejos meteorológicos. El viento frío me envolvía la cara en lluvia. Mis brazos no me alcanzaban para abrazarme. Cinco cuadras era mucho. Estaba mirando hacia la esquina, temblando. Fue ahí cuando sentí esas manos en mis hombros, las manos de…
-Esteban le está pifiando con esa mina. Carola está por la guita con él – la Negra tiró la bomba. – No pongan esa cara che, no es ninguna novedad.
-¿Y que hacemos? No nos podemos quedar cruzados de brazos, Esteban no haría eso en nuestro lugar – dijo Joaco, dándole la última pitada al Parisiennes.
-¿Qué opinás Vicente?
Me estremecí. Fue el choque de sus manos tibias contra mis hombros helados lo que me sorprendió. La lluvia paró debajo de ese círculo negro. Esteban y su mirada de profundos ojos verdes.
-¡Vicente! – gritó Marisol. Miró a los demás llevándose el dedo índice a la sien y girando la mano, nerviosa.
Sentí algo, las palabras no pueden describirlo aunque me llegó hasta los huesos. Me abrazó y me dijo que me acompañaba hasta mi casa, que cómo iba a salir así a la calle, en el medio de una tormenta. No sé, le dije, pero lo que no sabía era qué decirle. Me apretó más fuerte y no temblé más. Lo miré. ¿Por qué me mirás así, boludo?, apurá el paso así llegamos rápido. Pero yo no quería llegar rápido a mi casa.

Diego Monrroy

23 de julio de 2007

Manifiesto Urbanicómico 4


Este blog y su autor están terminantemente a favor de dormir hasta cualquier hora. Esto incluye, a saber: dormir hasta más allá del mediodía cuando uno trabaja de tarde, dormir hasta más allá del mediodía cuando uno trabaja de mañana (en este caso es aconsejable no hacerlo más de una vez por mes para no perder el empleo), dormir la siesta (un mínimo lógico e indispensable de dos horas diarias). En resumen: dormir todo lo que se pueda, en donde se pueda y hasta la hora que se pueda. Todas éstas variantes son mejores aún si se prueban en compañía de una muchacha/o con igual devoción hacia la cama.

El autor del blog admite ser extremadamente consecuente con la causa. También aplaude a todo aquel artista que use las horas de sueño como inspiración (o descanso) para aplicarlo luego en el proceso creativo.

He dicho.

Diego M

19 de julio de 2007

De refranes y frases hechas 2

Siempre me llamaron la atención los refranes y las frases hechas. Hace un tiempo decidí ponerme a analizar en forma profunda estos enigmas de nuestra lengua. Ya hay una primera parte disponible en Cruzagramas
Aquí va la segunda entrega:

-“Dura menos que la manteca en la nariz del perro”: otra buena frase a la cual no le encuentro bien el sentido. ¿A los perros les gusta mucho la manteca?, ¿por qué la manteca dura poco en su nariz? ¿se la come o se le derrite? Creo fervientemente que cualquier cosa comestible que uno ponga en la nariz del perro va a durar poco, si es que dicho animal tiene hambre. ¿Por qué la manteca, entonces? Pienso en otra frase que me puede ayudar a develar el misterio: “tirar manteca al techo”, ésta frase se utiliza cuando uno está pasando por un buen momento. Creo que se podría tirar cualquier cosa al techo, no veo por qué debería ser manteca. Además, restaría saber si la manteca se tira en forma de pan o se tira en forma líquida, después de haber sido calentada en una plancha. Cualquiera de las dos opciones es peligrosa, debido al poder resbaloso de la manteca, la cual, al tirarla hacia el techo y caer debido a la acción de la gravedad, podría generar un accidente doméstico. Dedicando gran cantidad de horas a éste enigma, caí en la cuenta de que es muy posible que en la antigüedad la manteca haya sido un artículo muy costoso, por lo cual “tirar manteca al techo” era un acto sólo reservado para gente de un gran poder adquisitivo. Es muy probable que las dos frases que estamos analizando provengan de la misma época, eso explica que lo colocado en la nariz del perro sea manteca y no cualquier otro alimento.

Diego Monrroy

16 de julio de 2007

Quisiera...

poder escribir una novela
vivir en un mundo sin violencia
hacer mudas las bocinas de los autos
tener más tiempo para mis amigos
no tener que levantarme temprano tan seguido
darme una vuelta por el sistema solar
ser feliz, siempre
comer un chocolate cadbury (pero ahora, ya!)
un montón de cosas más que ahora no me acuerdo (pero después sí)

¿Y vos?

13 de julio de 2007

13


Dicen que el 13 es yeta. Es más, dicen que el martes 13 "no te cases, ni te embarques", y que se yo cuantas cosas más. Será que vos y yo somos la excepción a la regla. Porque ese martes 13 de febrero bajaste de un buquebus, envuelta en una remera roja escotada y en un bronceado exquisito. Y yo estaba ahí, esperandote después de arder diez días en éste lado del charco. Y hubo besos, abrazos, sueños, realidades, orgasmos y más besos y más abrazos. Y también hubo cafés con leches, mañanas envueltas en rayos, sonrisas de ojitos achinados, películas en el sillón, películas en el cine, muchas cenas, caminatas por Santa Fé, caminatas por Tandil, manos entrelazadas con cuerpos, lenguas entrelazadas con bocas.

Ese martes 13 de febrero yo no sabía que estaba esperando a la mujer de mi vida. Cinco meses después ya lo sé.

Diego Monrroy

6 de julio de 2007

Manifiesto Urbanicómico 3


Este blog y su autor están terminantemente en contra de todos los aparatos eléctricos y/o electrónicos que cumplen más de una función, a saber: celulares que filman, sacan fotos, reproducen mp3 y cocinan; reproductores de dvd que pasan música, películas piratas, películas legales y mudas; lavarropas que lavan, secan, centrifugan, planchan y ajustan el nudo de la corbata; estrocalarios con mil funciones y varios etcéteras más.

El autor del blog manifiesta ser consecuente con la causa, ya que posee un celular que sólo realiza llamados y manda mensajes de texto y un dvd que sólo pasa películas. Y que no posee ningun tipo de lavarropas automático ni estrocalario.

He dicho.

Diego M

2 de julio de 2007

Charlas de café

Un amigo me repetía cada vez que nos sentábamos a charlar: “la vida es muy frágil. A veces no me puedo ni levantar de la cama pensando en que cada paso que doy, cada acción, puede ser la última. Imaginate si te resbalás bañándote, o si te distraés antes de cruzar la calle, o si alguien se te acerca con un cuchillo, o, simplemente, tu corazón deja de latir sin ningún motivo. Cuando pienso en todo este asunto de la fragilidad de la vida me paralizo” Y yo le decía que no podía vivir pensando así, que la vida era una sola y que él era un persona sana. Que, encima, él era un tipo tan obsesivo que revisaba tres veces la llave del gas antes de salir de su casa. Además, miraba para ambos lados de la calle dos veces antes de cruzar, aunque ésta pérdida de tiempo lo hiciera llegar tarde a todos lados.
Yo lo hacía porque sí, porque no podía verlo en esos momentos con la mirada apuntando a sus cordones, con los ojos nublados y la voz temblorosa. Pobre Osvaldo, pensaba. Ahora él sigue allá. Cuando levanta la cara de ojos inundados, yo le hablo. Sé que me está buscando. Pero no me puede escuchar.

Diego Monrroy

29 de junio de 2007

Recuerdos molestos

¿Por qué cambio de canal sin detenerme a ver las imágenes? Siento como una fuerza divina que acciona sobre mi dedo pulgar pidiendo más y más imágenes sin sentido. El zapping se congela en mi dedo. History Channel. ¿Por qué?, si nunca miro History Channel. Parece un circo muy antiguo, ¿será la historia de los circos?, ¿o de los payasos? Un pibe haciendo malabares con unas bolas. No entiendo por qué me viene esa imagen a la mente. Circo, pibe... ¡Carlitos! Ese pendejo de mierda, todas las minas del barrio andaban atrás de él. Yo no entiendo que le veían; flaco, desgarbado, siempre despeinado, rebelde. Eso debe ser, la rebeldía les hace ganar mujeres.
Vivía enfrente de mi casa, medio en diagonal, al lado de lo de Doña Alicia. No me acuerdo si estaba con los padres, creo que no, lo cuidaba la tía o la madrina. Igual el pendejo no le daba ni cinco de bola, se iba y volvía cuando quería, se pasaba todo el día en la esquina con los pibes jugando al fútbol. En eso sí tengo que reconocer que era bueno. En cambio yo no podía arrimarme, ni al arco me dejaban ir. Igual prefería las clases de catecismo y de guitarra antes de juntarme a boludear atrás de un pedazo de cuero.
No me caía bien el pibe. Era demasiado sociable, hasta me parecía falso por momentos. Aunque no me molestaba tanto porque yo tenía mis amigos por otro lado. Hasta que llegó el circo. ¡Qué locura en el barrio! Era la novedad. Me acuerdo que mi viejo me llevó a una de las primeras funciones. Se respiraba magia en el aire, magia y dulzura.
Entonces la ví. Suspendida en el aire. Era el pájaro más bello que se haya visto volar jamás. El pelo castaño y lacio, la sonrisa brillante. En ese momento sentí que había germinado por primera vez en mi corazón la semilla del amor. Logré que mi viejo me llevara a varias funciones más, ella seguía espléndida y yo loco por ella. Pero... Siempre hubo peros en mi vida. Me puse como loco el día que Rolo me contó que Carlitos le había echado el ojo a Naty. Los rumores siguieron corriendo. No lo podía creer hasta que los ví, de la peor forma. Después de una función me animé a ir a buscarla. Le voy a explicar todo lo que siento, pensé. Mi corazón ardía. Quería ver como reaccionarían sus ojos de chocolate cuando… Los ví juntos. Y no pude contener mis lágrimas de bronca, de impotencia, de niñez triste. Se fue el circo, creo que se fueron juntos, no sé ni me interesa.
Basta.
Me parece que en Fox a ésta hora están Los Simpsons. Que canal de mierda este History Channel.

Diego Monrroy

27 de junio de 2007

25 de junio de 2007

Manifiesto Urbanicómico 2



Este blog y su autor están terminantemente a favor de la fabricación, ingesta y degustación de los queridos y exquisitos churros. Este manifiesto alcanza a sus tres versiones: simples, rellenos y bañados en chocolate (más conocidos como "destrozahígados")

El autor apoya la ingesta de este excelente alimento en su justa medida, o sea, no más de seis por persona. Desde éste humilde rincón aplaudo a todo aquel artista que utilice a los churros en el proceso creativo, a saber: dedicarle poemas o cuentos, realizarle esculturas o altares, o simplemente consumirlos para lograr inspiración.

He dicho.

Diego M

20 de junio de 2007

Chispas

A Jime, por llenar mi cajita

La felicidad viene en chispazos. No es un resplandor continuo sino algo intermitente, tartamudeado. Depende cuan cerca esté un chispazo del otro uno es más feliz o menos feliz. El problema surge cuando la vida te esconde los fósforos, entonces ¿con qué hacer chispa? Tanteás a tu alrededor tratando de conseguir algo que te ayude: un ascenso, una buena nota, una sonrisa de una compañera de trabajo, un atardecer. Pero la oscuridad se mantiene. Aunque tal vez no sea exactamente oscuridad lo que cubre la ausencia de chispas, tal vez sea una masa gris que te aplasta. Entonces pensé que, a veces, la memoria te da fósforos artificiales que crean chispazos tenues pero muy reales, chispazos de flashback. Y me dí cuenta de que la salida a éste gris la tengo a mano, al alcance de mi mente. Mientras tanto seguiré buscando los fósforos.

Diego Monrroy

19 de junio de 2007

Manifiesto Urbanicómico 1



Este blog y su autor están terminantemente en contra de la ingesta y/o cocción del guiso de mondongo, y del mondongo en todas sus versiones, a saber: canapés, tartas, sopas, al spiedo, con flan, con chimichurri y cualquiera de sus derivados culinarios.

Es más, estoy en contra del uso de la palabra mondongo en cualquier manifestación literaria.

He dicho.

Diego M

12 de junio de 2007

Bajas calorías

Ya me había hablado Cormillot sobre el poder adelgazante de mis mails. Yo no le creía porque pensaba que nadie podía adelgazar leyendo. Pero resulta que un día me leí la biblia de corrido y, mientras cabeceaba en las partes aburridas de la trama, notaba como mi panza se iba deshinchando como una piñata. Y de golpe me sentí flotando en un mar de grasa que eran caramelos y pizzas y empanadas y asados que venía acumulando desde años antes de empezar a leer la biblia de corrido. Yo que vos vendo la máquina para hacer ejercicios (esa que no entró debajo de la cama aunque los de la tele decían que sí) y me compro la colección completa de libros de Víctor Sueiro: el que se murió y volvió y después empezó a escribir sobre angelitos, túneles y luces místicas.

Diego Monrroy

6 de junio de 2007

Felicidad de martes

El reporte de mi cumpleaños dejó como saldo:

-Una hermosa colección de mails, mensajes de texto y mensajes de voz
-Un placard lleno de ropa
-Dos libros más en mi biblioteca
-Una sobredosis de mimos y abrazos que me dejaron empachado
-Tan empachado como la picada, las papas y la pizza calabresa, sumadas a las masas finas regadas por una muy rica torta de chocolate con dos cortes de dulce de leche
-Dos kilos de más, aproximadamente
-Un dolor de estómago latente pero ausente aún
-Una cama calentita y compartida
-Una sonrisa enorme de esas que no se borran ni siquiera cuando estás dormido.

Gracias a todos!!

Diego Monrroy

29 de mayo de 2007

Retazos

Una bomba de tiempo
sacudió los cimientos
Y el mundo se movió

Lágrimas secas de futuro
Voces ahogadas
Truenos de silencio
ojos sin pupilas
El alma en pena de tu cuerpo
agitandose en plegaria

El viento suena en mi almohada
Postales eróticas sueltas
En el agrio sabor de la noche

Insomnio
Dolores
Pastillas
Juntos

No veo donde estás
Y la muerte rodea
dicta el fin de la obra
del amor que no fue

Vibro y me niego
Tu recuerdo envuelto en niebla
me arrastra
Y me voy
Dios nadapoderoso
Te odio

Diego Monrroy

21 de mayo de 2007

Asfalto rojo

El sol le pegaba en la cara. La cara le dolía pero no era por el sol ni por la cachetada ni por el golpe. En el medio de la avenida la cara le dolía y él se puso a caminar. Las bocinas reprochaban pero él no obedecía. El horizonte lo esperaba allá lejos, pero ahora estaba más cerca y de golpe qué ganas de vivir una vida sin horizonte. Y qué lindo porque una paloma mensajera le dejó un mensaje de olor en el medio de la pelada y un perro le mordió el tobillo derecho a la altura del pie: tobillo y pie hermanados en un desangrar de perros. Las luces de neón le pegaron en la cara, la cara le dolía pero no era por las luces de neón ni por el sol ni por la cachetada ni por el golpe ni por las bocinas. Le dolía porque sí. Porque la vida duele más que una inyección a un niño, aunque el doctor dijera que no iba a doler. Doctor mentiroso y repugnante con su delantalcito blanco manchado de sangre. Su sangre. Pero él caminaba hacia el horizonte. El horizonte estaba para el otro lado: el lado de los buenos, de los vivos, de los sanos. La música le llegaba por el oído izquierdo y le salía por la boca. Algo que sonaba como los Rolling Stones pero muertos. Los perros muertos ya no muerden más tobillos. Las palomas mensajeras muertas no dejan más mensajes de olor. Los doctores mentirosos y repugnantes no hacen llorar más a niños inocentes. Pero el horizonte no está. Y encima la cara le duele y no es por las luces de neón ni por el sol ni por la cachetada ni por el golpe ni por las bocinas. La cara le duele y él siguió caminando.

Diego Monrroy

15 de mayo de 2007

Tierra húmeda

Te extraño papá. Cuando veo los esqueletos de los árboles bailar con el viento. Cuando levanto piedras al caminar, como me enseñaste. Cuando veo el verde a lo lejos, por donde cabalgábamos juntos. Siento astillas en el corazón cuando oigo el canto de los pájaros o el rumor del agua en las acequias. Quiero revivir esas caminatas. Pero no estás, y no se puede revivir tu ausencia.
Hoy fui a caminar por la calle principal. Tendrías que haberles visto las caras. Se codeaban al verme. Yo no les presté atención, dejé que sigan tejiendo sus mentiras. ¿Alguien me prohibió volver, acaso? Me dan asco, y a vos también te darían asco. Pensar que decían ser tus amigos.
Ahora me subí el cuello de la campera para cuidarme la garganta, porque “el viento de acá es traicionero, m´hija”, como decías vos. El camino me fue trayendo, como si la casa me llamara a través de mis pies. La reja está tan descuidada, papá. El verde que le pintaste se fue, el óxido le ganó en el tiempo. La tierra está seca, quebradiza, ausente de lluvias.
No podía volver, perdoname. Me dolía enfrentar esas miradas. Temía volver a encontrarme con las postales de nuestro pasado. Ellos no saben que fue un accidente, por eso me acusan. Pero acá estoy, a pesar de todo y de todos. Vine a visitarte. A saldar cuentas. Para que tu recuerdo no me duela más.

Diego Monrroy

8 de mayo de 2007

Sueños

Entre los arboles te sentís casi virgen. Tu mente en blanco vuela buscando un mundo mejor. Pero no el de los sueños: ellos son peligrosos, oscuros, inconscientes. Van quemando tu ser, atándote a un destino incierto. En una mañana arbolada jugás a liberarte de los sueños. Abrís tu alma y dejás fluir tus emociones. Jugás al sol y volás. Nada importa porque no estás soñando. Sacás de ese rincón lejano los recuerdos más valiosos que tenés. El sol toma todo eso; lo embellece y lo ilumina. Pero por las noches todo es distinto. Guardálos bien, porque los sueños usan todo en tu contra. Destruyen tu mundo espiritual. Y te acechan por las noches y no podés gritar y sufrís y llorás y escapás y te hundís y flotás. Pero sale el sol y los árboles te dan paz y la noche…

Diego Monrroy

3 de mayo de 2007

Jimena

La música entra por la piel y nuestras pieles arden en los cienfuegos. Cuando tus labios se imantan en mis ojos siento que el tiempo debería detenerse para degustar cada instante, aunque esta sobredosis de vos me ciegue el alma.
Pido más y más porque tus brazos me rodean y me protegen de las fotos que duelen, del vacío de mi casa. Me protegen de mí. Cuando estoy a punto de estallar, de decirle a mi jefe que no puedo, que no aguanto más. Cuando siento que los problemas caen como en una catarata, se me cruzan tus lunares, tu sonrisa de ojitos achinados y entonces todo vuelve a cobrar sentido. Sos mi refugio antibombas. Tenés ese poder sobre mí: esa magia blanca y sanadora que no deja lugar al dolor de los recuerdos, al café a medio tomar, a la servilleta rota en mil pedazos. Porque nuestro mundo es otro mundo, y eso nadie lo va a entender. Sintonizamos el mismo canal: el del odio a las aceitunas, el de los recitales de Pez, el del cine europeo. Entonces pienso en esos ojos que reflejan, en esa lengua que recorre y excita, en esos besos que dejan. Me imagino a tu lado, aunque los mapas digan otra cosa, y siento como si me susurraras al oído que todo está bien, que todo pasa, que vos...
Ya sabés que no creo en el destino ni en los horóscopos. Por eso me río cuando me decís que el mono es compatible en el amor con el caballo, según Ludovica Squirru. No sé qué capricho del destino me llevó hasta vos. Y no me importa. Porque mi piel vibra cuando estás cerca. Porque sólo vos podés quemar mis retinas con esa remera roja que muestra. Porque me rescataste de los sábados de pizza y de películas vacías; del abrazo frío de mi colchón; de las caminatas insomnes sobre las vías del tren. Porque todo lo que estaba esperando está condensado en vos.
El tiempo sigue pasando a la lenta velocidad de tu ausencia. Hoy siento que la próxima vez que te vea no llega más. Pienso en cuándo volveré a besarte, tocarte, sentirte, morderte. Cuando nos sentaremos a hablar de Tim Burton, del caramelo que arruina al flan y de la falta de buenos cantantes. Todo eso me da fuerzas para continuar porque los días a tu lado no son vacíos. No. Cada día a tu lado es una asociación libre de amor. Quedate. Entremos por nuestros poros y hagamos juntos esta canción. Estallemos nuestros destinos. Bombardeo espiritual.

Diego Monrroy

27 de abril de 2007

Lo que dijo Mark

Si hay algo que me altera es la gente que escribe sin tener nada que decir. Ya lo dijo Mark Twain: "el hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir". Pero a su vez, mis dedos necesitan movimiento para activar la circulación de la sangre, la cual al moverse dentro de mis venas se va liberando de las grasas y los lípidos que yo introduzco en ella a través de mi boca en forma de alimentos fritos, grasos y extremadamente ricos, los cuales deberían ser prohibidos, pero si esto ocurriera mi vida ya no tendría sentido. Como verán, no paro de hablar de comida, lo que no quiere decir que tenga hambre, como dice mi amigo Mark, con el cual soy muy hipócrita ya que cito una de sus frases y lo llamo amigo pero nunca he leído uno de sus libros.

Diego M

25 de abril de 2007

El vuelto

Su madre le había recomendado ir a la iglesia, que la fe salva, que Dios siempre le da una mano a quien la necesita. ¿Dios?, ¿qué dios?, sólo un jefe inoperante podría estar al mando de ésta locura.
Ahora él estaba dentro del Falcon gris de un amigo esperando el momento exacto para dar el golpe. Eran las diez y media de una noche hombrelobuna. Sintió el seguro de su cordura desactivándose. La luz de la habitación de su casa se había apagado hacía unos minutos. Cruzó el jardín en donde había jugado tantas veces con su hijo. Se detuvo ante la puerta y sacó sus llaves del bolsillo izquierdo. Su pulso no lo ayudaba, pero encontró la adecuada. Metió la llave en la cerradura, giró el picaporte y abrió. Lo recibió el aroma del algarrobo. Las lágrimas comenzaron a quemar sus mejillas. Sus zapatos saborearon la escalera lentamente, peldaño a peldaño. En su bolsillo derecho, las monedas golpearon el metal de la pistola. Atravesó el pasillo. Fue directo a la segunda puerta de la derecha. Los gemidos del otro lado le dieron el empujón final hacia el abismo. Y entró.

Diego Monrroy

19 de abril de 2007

La incomodidad de las mañanas

Hoy pensaba (si es que se puede llamar "pensaba" a una reflexión en medio de las horas de sueño) que cuando uno encuentra la posición ideal para dormir (ya sea boca abajo con la cabeza hacia la derecha o izquierda o hecho una bolita "fetal" o boca arriba a ronquido limpio) el despertador (llámese "despertador" a todo aparato eléctrico y/o electrónico que genera un ruido molesto y nos obliga a levantarnos de la cama) suele interponerse entre las benditas horas de sueño y nosotros, volviéndonos drásticamente a la realidad (llámese "realidad" a los niños cambiados para ir al colegio o al traje colgado para ir a la oficina o al tiempo libre sin saber que carajo hacer con él) Entonces uno suele levantarse de mal humor (esto quiere decir: no saludar a la persona que convive con uno, ladrarle a su propio perro, putear en la calle por nada o ponerle cara de orto al colectivero porque no escuchó el ochenta centavos de nuestra voz cavernosa) y el día suele ser complicado (como el mío, hoy)

Diego Monrroy

18 de abril de 2007

Urbanicomio

Me suena el celular. Meto la mano en el bolsillo. No tengo celular, saco una pastilla de fruta, porque las de menta pican, como los mosquitos salvo que tengas off. Si el grabador está en off no podés escuchar música. Dicen que la música calma a las fieras, pero nunca ví a un león con un grabador en el zoológico, en dónde están todos los bichos amontonados. La gente se amontona en las oficinas, todo el día sentados tratando de ganar algo de plata. Porque "el dinero no es todo pero como ayuda". Ayuda a comprar un autazo, para andar por la calle insultando como loco, pero no vas al manicomio, donde están los locos pero nadie sabe por qué. El saber no ocupa lugar, al contrario de la comida. La comida de las hormigas son las plantas, se las comen y las llevan a la tierra, me pregunto ¿por qué las plantas no nacen de nuevo? La calle está llena de autos nuevos y de colectivos que echan humo. Como el humo de los oficinistas que salen a fumar cansados de estar tantas horas cuadrándose el culo en una silla con ruedas, me pregunto ¿la silla con ruedas es el auto de los pobres? Pobre le dicen a un tipo cuando no tiene para comer, o cuando anda en la mala. Las malas son cuando no tenés laburo ni plata ni minas. Las minas son jodidas. Jodido es andar por la calle que está llena de gente con cara de culo y traje de Armani. De traje te visten cuando vas al cajón, me pregunto ¿para qué estar tan elegante si a esa altura no te podés levantar ninguna mina?

Diego Monrroy