31 de diciembre de 2007

No va más

Es probable que sea como dicen ustedes, los no-muchos, que los años hace años que no terminan. Pero yo estoy en la vereda de los no-pocos, que pensamos que los años sí terminan. Que cada vez que tiramos un almanaque al cesto realmente lo dejamos atrás. Que un año nuevo trae esperanzas nuevas, que las caras pueden ser otras, que los bordes se sienten, que no todo es una cinta de rutina cósmica. Es muy humano aferrarse a ésta creencia: si el año fue malo esperamos uno mejor, si el año fue bueno esperamos uno muy bueno. Tal vez deberíamos ser un poquito menos egoístas y esperar un año no tan bueno después de uno excelente, y cederle un futuro año maravilloso a alguien que la haya pasado realmente mal.
Tal vez haya años diseñados, tal vez el 31 de diciembre gira la ruleta y ahí mismo se decide qué tipo de año te va a tocar en suerte. Tal vez haya sólo treinta y seis variedades de años, o sea que si vivís lo suficiente podés llegar a tener algún año “deja vu”. Preparate, sólo faltan unas pocas horas para que la ruleta cósmica empiece a girar y decida tus futuros trescientos sesenta y pico de días...

Diego M

29 de diciembre de 2007

Paisaje de recuerdos

Los árboles formaban un círculo de fraternidad sobre su cabeza. Los pájaros corrían de acá para allá, cantando sus cosas de la vida. Las nubes tartamudeaban en el cielo, haciéndolo más bello, más sublime. Él contemplaba todo desde un banco de plaza Serrano, con los brazos en jarra detrás de la nuca. El cielo, los árboles y los pájaros le recordaban su infancia apurada, exigua, pero alegre a veces. Le gustaba treparse a todos los arboles que se le cruzaban. Siempre había intentos fallidos, las cicatrices en sus piernas hablaban por sí solas. Pero se levantaba una y otra vez y al final siempre lo lograba. También le encantaba mirar el cielo mientras remontaba su barrilete, ayudado por Manuel, su padrastro. Y a los pobres pájaros los había perseguido toda la infancia sin suerte. Desde el mediodía hasta casi entrada la noche se perdía en los baldíos buscando una presa. Pero lo único que conseguía eran unos vidrios rotos. Ahora, sólo las bocinas rompían la magia del paisaje. Porque la música que salía de los autos le gustaba. Mil voces distintas en el día, mil ritmos. La radio de su vida.
El sol empezaba a pegar fuerte, se sacó la remera y dejó a la luz su piel dura, curtida por soles y tardes de verano. De reojo vió que los autos frenaban en el semáforo. Se levantó de un salto, se acomodó la gorrita y tomó la escobilla que descansaba hacía unos minutos en el agua sucia. Fue directo al primer auto, a ganarse unas monedas.

Diego M

27 de diciembre de 2007

26 de diciembre de 2007

Amor de findeaño

Hoy no me siento especial. Soy una parte de un todo. Una pieza igual a otra, con el mismo fin, como salido de una cadena de producción. Me siento asfixiado, inútil, porque vos no me querés. Porque en estos días ni siquiera me tocaste, ni me deseaste, ni me miraste. Si no te sirvo a vos ¿a quién? Estoy con el alma pegoteada, amasada, pero no deshecha. Ojalá decidas clavarme un cuchillo a fin de año. Cortar mi masa esponjosa y frutada y servirme en la mesa familiar. No te das una idea lo feliz que me harías.

Diego M

23 de diciembre de 2007

Navi¿qué?

Regalos
muchos regalos
plata que va y viene
consumo
fiebre
arbolitos adornados
papá noeles
o santa clauses
y renos
muchos renos
niños pidiendo de todo
y entremedio
se escucha una voz
inocente
el niño Jesús pregunta
¿qué carajo era la navidad?

Diego M

21 de diciembre de 2007

Kit-helicóptero

Estimado señor, distinguida señora: escuche con mucha atención este ejemplo de lo más común: Lunes, 8:30 de la mañana, infierno de bocinas a su alrededor, carril medio de la Avenida Lugones, por la radio le avisan (tarde, por supuesto) que hay un choque a la altura de Lugones y Pampa, media hora de demora. Conclusión: usted llegará tarde a la oficina, su jefe lo encerrará en su despacho y pasará a detallarle una a una todas sus llegadas tarde y todos los objetivos que no está llegando a cumplir por su falta de compromiso.
Le resulta conocido el ejemplo ¿no? Pero ahora su vida cambiará para siempre, porque le vengo a ofrecer este nuevo producto: innovador, único, práctico y original, sólo visto en las grandes urbes europeas. Llega por primera vez a la Argentina el “Kit-helicóptero”, su salvavidas en el mar capitalino, un bálsamo en el medio del embotellamiento. Éste kit de ultimísima generación se coloca de manera muy sencilla en el techo de su auto, pickup o 4 x 4. Puede colocarlo usted mismo o concurrir al taller de su mecánico amigo que lo instalará en menos de 30 minutos. ¡Sí! escuchó bien, ¡en menos de 30 minutos! Y se olvida de los problemas de tránsito para siempre.
Ahora, el mismo ejemplo pero luego de que usted instaló el maravilloso, único e insuperable “Kit-helicóptero”: Lunes, 8:30 de la mañana, infierno de bocinas a su alrededor, carril medio de la Avenida Lugones, por la radio le avisan (tarde, por supuesto) que hay un choque a la altura de Lugones y Pampa, busca en la guantera el control remoto del kit, pulsa el botón de “Emergencia: llegada tarde por choque y embotellamiento” (esto está escrito muy chiquito porque si no no entra en el botón) y rápidamente se despliega en el techo de su auto una gran hélice (tenga cuidado de que no esté pasando ningún motoquero por al lado en ese momento). Usted pulsa en el control remoto el botón: “modo helicóptero, destino oficina”, se eleva por sobre los desencajados rostros de los otros automovilistas y va rumbo a su trabajo. Conclusión: llega más de 15 minutos antes de su horario y se toma un capuchino.
¿No es sorprendente? ¿no es maravilloso? El “Kit-helicóptero” es todo eso y mucho más. Porque al elevarse en situaciones como ésta, despide centenares de panfletos de propaganda, que serán recogidos por los demás conductores, que lo aplaudirán desde sus autos, y lo envidiarán de la forma que usted siempre ha soñado.
El kit puede usarse en cualquier tipo de embotellamiento, ya sea por: accidente, incendios, tornados (tenga cuidado de no acercarse demasiado ya que el kit no tiene garantía de “estabilidad anti-tornados”), piquetes, derrumbes, protestas de maestros, etcétera.
Adivino el entusiasmo en su rostro por éste dispositivo único, inigualable, la solución a sus problemas de tránsito, al estrés, al recalentamiento del motor de su auto, a su recalentamiento.
Pero espere, porque hay más. ¡Sí! ¡más! El “Kit-helicóptero” viene con opcionales para cada conductor. Por ejemplo: tiene el opcional “elevación con regalo” el cual despide al elevarse grandes cantidades de bosta de caballo sobre los demás vehículos. Este dispositivo es altamente recomendado para conductores discutidores (como usted) que venía a bocinazo limpio con el del auto de al lado porque le había querido meter la trompa en la curva anterior. También tiene el opcional “múltiples destinos” para el control remoto, usted puede especificar destinos tales como: oficina, hogar, club de golf, country, casa de mi tía Bety, parrilla “Lo del Tincho”, cabarulo y todos los que se le ocurran. Sólo debe ingresar la dirección una vez y ¡listo! Queda memorizado. También le ofrecemos el “kit anti-piquetero” que consta de hélices más filosas, las cuales pueden ser utilizadas para descender raudamente sobre las cabezas de los piqueteros que cortaron la calle y... bueno, imagínese lo que pasa.
Le interesa ¿no? Podría seguir detallándole los opcionales durante dos días seguidos (¡sí! ¡imagínese la cantidad!), pero sé que su tiempo vale oro y el mío también. Recuerde todo lo que le conté, piense en los beneficios que acarrearía el “Kit-helicóptero” a su vida: el tiempo que ganaría, los disgustos que se ahorraría, el estrés que se evitaría, la envidia que generaría, los piqueteros que eliminaría, y más y más y más.
Contáctenos ya!! Haciendo clic en el link:

Diego Monrroy
Gerente de Marketing, Ventas, RR.PP y Derechos Humanos

19 de diciembre de 2007

Encuestas de la vida diaria

¿Sabías que, cuando le hablás de "medialunas" a la gente, el 62,3 % asocia dicho término a las de manteca, y sólo el 37,7 % lo asocia a las de grasa?

Fuente: Urbanicomius Boludecis Consulting Group

17 de diciembre de 2007

Me compraste

A Jime

-Lechuga
-Tomate
Otra vez ensalada
-Pata y muslo
-Orégano
-Provenzal
Necesito más recetas
-Jugo
-Yogur
-Leche
Que no sea larga vida porque no te gusta
-Papel higiénico
-Rollo de cocina
Tengo que salir a correr para sacarme los rollos de encima
-Shampoo
-Jabón
Pero si salgo a correr el olor a chivo no me lo saco con nada
-Fuyí vape
-Raid
Así podemos dormir tranquilos
-Darte un beso y un abrazote de buenas noches
Eso no necesito anotarlo
porque vos me podés
y entonces cocino
preparo desayunos
barro
limpio
te sonrío
y te abrazo
y te beso
y te hago toda mía
¿Me acompañás a hacer las compras?

Diego M

15 de diciembre de 2007

Las vidas de la vuelta

Pablo llamó a su mejor amigo pero lo atendió el contestador. Odia los contestadores porque el suyo le dice contento que tiene mensajes. O le dice triste que no tiene mensajes nuevos. Él no necesita que le digan si tiene que estar contento o triste porque es ciclotímico, y por eso a veces no sabe que ropa comprarse. Tal vez éste problema se deba a que su madre lo malcriaba de niño. Le compraba todo lo que quería, pero él se conformaba con la bicicleta con rueditas, igual a la de su primo de Entre Ríos, que vivía entre las vacas, rodeado de verde, de olor a pasto mojado, de mates calentitos por la mañana. Qué lindo el campo, en cambio la ciudad es un infierno de ruidos, ringtones, bocinas, gente apurada, charlas de locos, cafés a medio tomar y diarios a medio leer. El periodista que escribe en el diario debe sentirse mal: estuvo horas y horas transpirando, investigando, sacando conclusiones, y resulta que un tipo como Pablo lo compra, lo abre, ve como salió Chicago, busca una foto de una mina en bolas y listo. A la mierda la investigacion, la contaminación, el estudio de mercado y la bolsa de valores. Otra cosa que lo fastidia es que le corten el cable cuando se está por jugar un partido o cuando quiere ver una película. Él llega del trabajo, tira la ropa a un costado, agarra el control remoto y nadie logra moverlo del sillón por varias horas. Entre el sillón, la cama y el trabajo, Pablo consume unas 23 horas del día. Su esposa le vive reprochando que no hace nada: que no cambia la lamparita quemada, que no cambia el cuerito de la canilla, que no cambia la pila del reloj. Entonces Pablo sube el volumen de la tele o llama a un amigo o sale a recorrer la ciudad o se va a dormir. Se desviste y apoya la cabeza en la almohada que compró en sprayette, que no es tan cómoda como decían en la propaganda, y entonces sueña con ser diferente, con poder volar, con tener plata y un auto lujoso, un BMW o algo así. Pero se levanta al otro día sin alas ni plata ni auto y sube al bondi para comenzar la rutina, como todos los días de todos los años. Espera el fútbol de los viernes para despejar la mente y tomar unas cervezas con los muchachos, hablar de mujeres, de fútbol y de autos. De chico soñaba con otras cosas: quería ser importante. No soñaba con ser bombero, ni apagar incendios ni detener delincuentes, él soñaba con ser Presidente para acomodar a toda su familia en el poder, y así su prima Elvira no estaría sufriendo con los cinco hijos que tiene, uno más vago que el otro, o su mamá no tendría que viajar dos horas en bondi para que el médico la haga esperar otras cinco horas y así todo el día. Que ricos que eran los fideos caseros que preparaba su mamá, ¡terribles!, él los comía antes de ir a la cancha. Esos almuerzos son los momentos más felices de su vida. Y las tardes de fútbol. Y el gol de Chicago contra Almagro, el gol del ascenso. Pablo no tiene hijos, varias veces se le pinchó el preservativo y otras tantas ni usó, pero la suerte estuvo de su lado. Todavía recuerda la primera vez que tuvo que comprar preservativos, entró al kiosco y la señora que atendía era igualita a su tía Pocha, la que vive en Garín. Salió asustado porque le daba vergüenza. Por suerte, un hombre canoso de barba larga y muy buena onda se los compró y pudo hacer lo que tenía que hacer con su noviecita. Que linda época esa, cuando esperaba el viernes para ir a bailar a Cadalso, y pasaba a buscar a Silvia por la esquina de su casa. Viernes, sábados, y a veces los domingos también. Y pasear, caminar, sin responsabilidades. Ahora le da el sueldo completo a Laura, ella no deja que él administre, dice que no tiene “talento” para eso. Siempre usa la palabra “talento” para reprocharle por las cosas que no sabe hacer. Él no dice nada, no quiere tener problemas, no tiene intenciones de divorciarse, sólo aspira a sobrevivir unos años más bajo ese mismo techo con su esposa. Qué linda que era ella cuando la conoció: flaquita, pelirroja, con una cintura tremenda. Ahora había perdido la cintura en algún bingo, se había teñido de rubia a pesar de que le quedaba horrible y tenía un carácter de mierda. Los vecinos no saben todo esto, para ellos Pablo y Laura son un matrimonio feliz al cual sólo le faltan los hijos. Él le pide ayuda a Dios aunque es ateo, o más bien lo supone ya que nunca entendió bien eso de la religión. De chico veía a los otros pibes que pasaban arregladitos para ir a catecismo, mientras él jugaba a la pelota, y no le interesaba ni dios ni la madre teresa ni la madre de calcuta. Una vez escuchó que la madre de calcuta había vivido un montón de días sin comer, le extrañó mucho eso porque él no pasa ni diez minutos sin abrir la heladera para ver que hay. Laura no sabe cocinar, él cree que ella no hace mucho esfuerzo para aprender, siempre le costaron las cosas a Laura. A él también le costaron, le cuestan. Pero ponerse a pensar también lo fastidia, así que hace zapping buscando algún partido de fútbol del ascenso, mientras se come las papas fritas que le sobraron de ayer.

Diego M

13 de diciembre de 2007

No sólo es arena cayendo

El tiempo se estira en la sala de espera del dentista, se aplasta en la tarde del domingo, se detiene en ese beso de lengua, se apiada en esa noche de soledad, se lamenta en una oportunidad perdida, se disfruta en la sangre de algun cuello dulce, se arrastra en el caparazón de la tortuga, se altera en la mente del poeta fumado, se derrite en la uña de tu monstruo.
El tiempo recorre tu existencia sin despeinarse.


Diego M

11 de diciembre de 2007

Del otro lado del vidrio

Voy a mirar
por la ventanilla de mi vida
las imágenes que fueron
y las que me esperan
allá
atrás
acá
en todos lados
y se me van a dibujar
sonrisas
llantos
enojos
y voy a pensar
en por qué
no pedí pasillo

Diego M

9 de diciembre de 2007

Leyes básicas de salidas entre amigos

Primera Ley:

"Si participaran de la salida la cantidad suficiente de amigos como para que los mismos se trasladaran en varios autos, cada auto debe llevar y traer a los mismos ocupantes. O sea, no se puede hacer un "swinger" vehicular en la salida"

Ésta ley es una de las que más se intentan transgredir, debido a que el amigo "A" generalmente toma (bastante) de más cuando sale. El amigo "B", conductor del auto en donde viaja "A", intenta deshacerse de "A" al ver que éste ya va por la cuarta cerveza y el tercer daiquiri de durazno. En ese caso apela a la buena voluntad de "C" (conductor de otro vehículo) para cambiar a "A" de lugar. Pero "C" (amigo bien informado) saca del bolsillo derecho de su pantalón el práctico "Libro de leyes básicas de salidas entre amigos" y (señalando el libro con un gesto de suficiencia) le niega el pedido. Generalmente, el amigo "B" lanza una puteada por lo bajo, y termina cargando a su amigo borracho "A" en el auto.
La noche puede terminar con el amigo "A" dejando los restos de la parrillada (bien regados con cerveza y daiquiri) en la alfombra del auto de "B". O bien, puede no ocurrir ningún hecho desagradable. Esto dependerá de la suerte del amigo "B" en esa noche.

Diego M

6 de diciembre de 2007

Clavándome la lapicera en la garganta

Queridos Cruzagramas:

Esto que van a leer no pretende ser la resolución de una consigna. A ésta altura, mi cabeza cree que el viejo zorro zaiperiano pergeñó éste ejercicio para mí, para que me despida. No se asusten, esto que van a leer tampoco es una despedida. Yo no me puedo despedir de lo que soy: soy geminiano, soy hincha de Boca, soy hijo de Enrique y Alicia, y también soy un Cruzagramas. Ustedes saben bien lo que es ser un Cruzagramas, pero esto que están leyendo tampoco pretende ser un Manifiesto Cruzagramista. Los Cruzagramas que yo conozco (que serían algo así como el 100% del total) tienen varias características en común, a saber: son buena gente, son talentosos, les gusta trabajar en grupo, son solidarios, no se atan a géneros ni a estilos literarios, esponjean todos los conocimientos posibles de los otros Cruzagramas. Me detengo acá, releo. No quiero hacer nombres. Esto que están leyendo tampoco va a ser una lista de nombres adjetivados. Porque cuando uno hace nombres se le puede escapar alguno. Me es imposible acordarme de todos en éste momento y exponerlos en éste papel en el preciso instante en que los ojos comienzan a humedecerse y la cabeza a llenarse de recuerdos hermosos. Pero esto que están leyendo tampoco será una enumeración de recuerdos hermosos y compartidos. No. Porque las mejores anécdotas las guardo en mi mente: bien claras, emotivas. Si yo pasara alguna de esas anécdotas a éste papel, dejaría de ser lo que es, y además perdería fuerza, claridad, emotividad, sabor. Y ni ustedes (ni yo) merecemos eso.
Esto que están terminando de leer puede ser interpretado como un humilde homenaje que les debía, no sólo a mis compañeros nuevos, si no también a los viejos dinosaurios Cruzagramísticos, los que empezaron a sembrar la semilla. Entonces creo que va llegando la hora de despedirme… del texto (recuerden que esto que están terminando de leer no es una despedida). Por esas suertes del destino los crucé, y eso es algo que me marcó, me enorgulleció, me llenó para toda la vida. Porque antes era Diego Monrroy, pero ahora soy Diego M, un escritor en busca de alternativas (y rodeado de amigos)
Ahora que releo todo me doy cuenta de que sí: el gran Sebas propuso ésta consigna a propósito. También me doy cuenta de que esto que ustedes están a punto de terminar de leer no sé si cumplió la misma. De lo que sí estoy más que seguro, es que en estos tres años cumplí la consigna más compleja e importante de todas: encontré a ese ser creativo que estaba dormido adentro mío.
Y eso (y esto, y todo) te lo agradezco (a vos: Sebas, hermano, amigo) infinitamente.

Diego M

5 de diciembre de 2007

Contraindicaciones medicativas

Con todo el respeto que merece el médico que lo atendió ayer a mi papá (muy macanudo él) me pregunto: ¿una persona que "vende salud" debería tener sobrepeso? ¿un cardiólogo como él no debería saber todos los trastornos que le puede acarrear a su cuerpo la ingesta masiva de alimentos? ¿las arterias de los cardiólogos no se tapan? ¿el hecho de ser médico le da vía libre para comer? ¿come sin culpa porque es médico? ¿será que él se automedica y charla consigo mismo el hecho del cambio de su dieta, pero no tiene voluntad para hacerlo? ¿no debería darle el ejemplo a sus pacientes? ¿con qué autoridad me puede decir que me cuide?
¿Alguien me podrá sacar alguna de éstas dudas?
Gracias!

Diego M