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6 de septiembre de 2008

Dormir es uno de los grandes placeres de la vida

-¿Que vas a hacer el sábado a la noche?
-Supongo que nada
-¡Pero es sábado a la noche!
-Para mí todas las noches son iguales: frías, solitarias, desoladoras, etc, etc
-Ponele un poco más de ganas
-Llego cansado al sábado, lo único que quiero es dormir
-¡Que amargo!
-Para que sepas, dormir es uno de los grandes placeres de la vida
-Dejate de joder! vamos a salir, dale, vamos a algun boliche
-Odio la música que pasan, odio el humo, no me gusta el alcohol y me revienta ver como todos están en pose de levante
-Ok, veo que por ese lado no va. ¿Si vamos al cine?
-A mí me gusta el cine finlandés, y no pasan nada acá cerca. Antes que ver la película de los Super agentes prefiero dormir
-Pero hay un montón de pelis en cartelera
-No importa, sé bien que no me gusta ninguna. Además, hay que hacer cola para sacar entrada, hay que hacer cola para comprar pochoclo y al final hay que hacer cola para entrar a la sala
-Ok. ¿Vamos a algun recital?
-Este sábado no toca ninguna de las bandas que me gusta
-Sos jodido, eh! Dejame pensar... ya está! vamos a comer algo y después a caminar un rato por ahí
-Ni loco. Con el frío que hace me voy a pescar algun virus
-Parecés un viejo choto. Bueno, te voy a hacer una propuesta acorde a tu edad: Venite a casa, comemos algo y alquilamos una peli.
-Ni ahí. Sabés bien que nuestros gustos son totalmente incompatibles: a vos te gusta lo frito, a mí me gusta lo sano. A vos te gusta el cine de acción, a mí me gustan los dramones
-Pero vos estás peor de lo que pensaba!
-Dejame tranquilo. Vos andá y viví la noche. Yo la voy a dormir
-Así no vas a conseguir nunca una mina
-Vos salís todos los sábados y tampoco conseguís nada
-Aunque sea lo intento
-Vos seguí intentando mientras yo me ahorro el esfuerzo
-Amargado
-Hinchapelotas
-Viejo
-Borracho

-¿Sabés qué? te quiero igual aunque seas un viejo de 70 en un envase de 30
-Yo también te quiero aunque me rompas las pelotas toda la semana para que salgamos
-¿Querés venir a comer un asadito a casa el domingo al mediodía?
-Dale. Pero desgrasame la carne
-Sí, ya sé, como te gusta a vos
-Listo, quedamos así. Que te vaya bien el sábado
-Y vos dormí mucho

Diego M

3 de julio de 2008

Hay días crueles

A Sergio, el mejor amigo que me puede haber regalado la vida


Hay días que empiezan
con un llamado inesperado

Hay días en los que tus hombros se llenan
de lágrimas
medio ajenas
y medio tuyas

Hay días en que la vida
se ensaña
con gente buena

Hay días
en los que confirmo
mi teoría
(y la de tantos otros)
de que dios no existe

Hay días en los que te toca
ser amigo full time

Porque un abrazo vale más
que mil ausencias
Porque una palmada de aliento vale más
que un llamado
Porque hoy
me necesitás más que nunca

Duele terminar esos días
cómo duele
cuánto

Pero acá estoy
amigo
para darte mi alma
mi corazón
mi tiempo
mi todo

Diego M

21 de febrero de 2008

Eclipsados de realidad

Anoche Nahuel descubrió que la astronomía no es el fuerte de sus amistades. Buscaba compañía para ver el eclipse lunar sentado tranquilamente en el césped del planetario. Llamó al primero de sus amigos y lo invitó, la respuesta fue: "¿a quién se le ocurre programar un eclipse desde las 24 hasta las 3 de la madrugada? si hubiera sido de 21 a 23 por ahí voy, pero mañana tengo que trabajar temprano"
Continuó la charla algunos minutos más sin poder convencerlo. Al final intentó con el plan B amiguístico, y se encontró con esto: "mirá, a mí me dijeron que la Luna estaba en conflicto con la Tierra porque está reclamando un plus especial por eclipse, y otro porcentaje por avistajes en noches despejadas. Así que yo creo que hoy no se va a presentar en el cielo, en señal de protesta"
Estaba duro el asunto, y los tiempos se achicaban. Fue por el tercer y último intento, y entonces: "No te gastés, hoy a la tarde me dieron la data justa, los uruguayos le van a hacer un piquete al eclipse para que no se pueda ver en Argentina, en represalia por lo de Botnia"
Cortó.
Agarró la reposera y se fue, con el mate como único y fiel compañero, seguro de que la Luna iba a lucir espléndida, muy lejos de medidas de fuerza, problemas salariales, piquetes y otros tantos absurdismos.

Diego M

9 de diciembre de 2007

Leyes básicas de salidas entre amigos

Primera Ley:

"Si participaran de la salida la cantidad suficiente de amigos como para que los mismos se trasladaran en varios autos, cada auto debe llevar y traer a los mismos ocupantes. O sea, no se puede hacer un "swinger" vehicular en la salida"

Ésta ley es una de las que más se intentan transgredir, debido a que el amigo "A" generalmente toma (bastante) de más cuando sale. El amigo "B", conductor del auto en donde viaja "A", intenta deshacerse de "A" al ver que éste ya va por la cuarta cerveza y el tercer daiquiri de durazno. En ese caso apela a la buena voluntad de "C" (conductor de otro vehículo) para cambiar a "A" de lugar. Pero "C" (amigo bien informado) saca del bolsillo derecho de su pantalón el práctico "Libro de leyes básicas de salidas entre amigos" y (señalando el libro con un gesto de suficiencia) le niega el pedido. Generalmente, el amigo "B" lanza una puteada por lo bajo, y termina cargando a su amigo borracho "A" en el auto.
La noche puede terminar con el amigo "A" dejando los restos de la parrillada (bien regados con cerveza y daiquiri) en la alfombra del auto de "B". O bien, puede no ocurrir ningún hecho desagradable. Esto dependerá de la suerte del amigo "B" en esa noche.

Diego M

6 de diciembre de 2007

Clavándome la lapicera en la garganta

Queridos Cruzagramas:

Esto que van a leer no pretende ser la resolución de una consigna. A ésta altura, mi cabeza cree que el viejo zorro zaiperiano pergeñó éste ejercicio para mí, para que me despida. No se asusten, esto que van a leer tampoco es una despedida. Yo no me puedo despedir de lo que soy: soy geminiano, soy hincha de Boca, soy hijo de Enrique y Alicia, y también soy un Cruzagramas. Ustedes saben bien lo que es ser un Cruzagramas, pero esto que están leyendo tampoco pretende ser un Manifiesto Cruzagramista. Los Cruzagramas que yo conozco (que serían algo así como el 100% del total) tienen varias características en común, a saber: son buena gente, son talentosos, les gusta trabajar en grupo, son solidarios, no se atan a géneros ni a estilos literarios, esponjean todos los conocimientos posibles de los otros Cruzagramas. Me detengo acá, releo. No quiero hacer nombres. Esto que están leyendo tampoco va a ser una lista de nombres adjetivados. Porque cuando uno hace nombres se le puede escapar alguno. Me es imposible acordarme de todos en éste momento y exponerlos en éste papel en el preciso instante en que los ojos comienzan a humedecerse y la cabeza a llenarse de recuerdos hermosos. Pero esto que están leyendo tampoco será una enumeración de recuerdos hermosos y compartidos. No. Porque las mejores anécdotas las guardo en mi mente: bien claras, emotivas. Si yo pasara alguna de esas anécdotas a éste papel, dejaría de ser lo que es, y además perdería fuerza, claridad, emotividad, sabor. Y ni ustedes (ni yo) merecemos eso.
Esto que están terminando de leer puede ser interpretado como un humilde homenaje que les debía, no sólo a mis compañeros nuevos, si no también a los viejos dinosaurios Cruzagramísticos, los que empezaron a sembrar la semilla. Entonces creo que va llegando la hora de despedirme… del texto (recuerden que esto que están terminando de leer no es una despedida). Por esas suertes del destino los crucé, y eso es algo que me marcó, me enorgulleció, me llenó para toda la vida. Porque antes era Diego Monrroy, pero ahora soy Diego M, un escritor en busca de alternativas (y rodeado de amigos)
Ahora que releo todo me doy cuenta de que sí: el gran Sebas propuso ésta consigna a propósito. También me doy cuenta de que esto que ustedes están a punto de terminar de leer no sé si cumplió la misma. De lo que sí estoy más que seguro, es que en estos tres años cumplí la consigna más compleja e importante de todas: encontré a ese ser creativo que estaba dormido adentro mío.
Y eso (y esto, y todo) te lo agradezco (a vos: Sebas, hermano, amigo) infinitamente.

Diego M

13 de noviembre de 2007

Recomendando

Abogados hay muchos. Cuakerboy, uno solo.
Larga vida al chico avena!!

Nota de Diego M: si no han pasado todavía por el blog de éste muchacho, no saben lo que se están perdiendo: poesía espontánea y profunda, visceral, única. Vayan, no pierdan más tiempo!!

27 de julio de 2007

Vicente

Ese día vuelve. Una y otra vez. No el día en que Esteban me dijo que se iba a casar, sino el otro. El de la lluvia.
Ahora Joaco me mira como si yo tuviera que aprobar o desaprobar algo. No sabe que a ésta altura de mi vida me causa cierto fastidio eso. Asentí con la cabeza y se quedó tranquilo. La discusión sigue pero yo no puedo dejar de pensar en las gotas que me recorrían la cara. Se había largado con todo. Traté de meterme debajo de la parada del colectivo pero la gente estaba amontonada. El pelo mojado y la ropa pegada al cuerpo. Faltaban cinco cuadras nada más.
-Podría ser en el bar ese de San Telmo, al que fuimos a fin de año ¿te acordás? – la Negra me miró pero sus ojos rebotaron – Está en trance este boludo – dijo, senalándome a mí y mirándolo a Joaco.
Yo había salido con la remera roja nada más. Llevale esto a la Tía Clelia, me había dicho mi vieja, andá y volvé rapidito, eh. Por eso andaba desabrigado, mi vieja no era de dar consejos meteorológicos. El viento frío me envolvía la cara en lluvia. Mis brazos no me alcanzaban para abrazarme. Cinco cuadras era mucho. Estaba mirando hacia la esquina, temblando. Fue ahí cuando sentí esas manos en mis hombros, las manos de…
-Esteban le está pifiando con esa mina. Carola está por la guita con él – la Negra tiró la bomba. – No pongan esa cara che, no es ninguna novedad.
-¿Y que hacemos? No nos podemos quedar cruzados de brazos, Esteban no haría eso en nuestro lugar – dijo Joaco, dándole la última pitada al Parisiennes.
-¿Qué opinás Vicente?
Me estremecí. Fue el choque de sus manos tibias contra mis hombros helados lo que me sorprendió. La lluvia paró debajo de ese círculo negro. Esteban y su mirada de profundos ojos verdes.
-¡Vicente! – gritó Marisol. Miró a los demás llevándose el dedo índice a la sien y girando la mano, nerviosa.
Sentí algo, las palabras no pueden describirlo aunque me llegó hasta los huesos. Me abrazó y me dijo que me acompañaba hasta mi casa, que cómo iba a salir así a la calle, en el medio de una tormenta. No sé, le dije, pero lo que no sabía era qué decirle. Me apretó más fuerte y no temblé más. Lo miré. ¿Por qué me mirás así, boludo?, apurá el paso así llegamos rápido. Pero yo no quería llegar rápido a mi casa.

Diego Monrroy

2 de julio de 2007

Charlas de café

Un amigo me repetía cada vez que nos sentábamos a charlar: “la vida es muy frágil. A veces no me puedo ni levantar de la cama pensando en que cada paso que doy, cada acción, puede ser la última. Imaginate si te resbalás bañándote, o si te distraés antes de cruzar la calle, o si alguien se te acerca con un cuchillo, o, simplemente, tu corazón deja de latir sin ningún motivo. Cuando pienso en todo este asunto de la fragilidad de la vida me paralizo” Y yo le decía que no podía vivir pensando así, que la vida era una sola y que él era un persona sana. Que, encima, él era un tipo tan obsesivo que revisaba tres veces la llave del gas antes de salir de su casa. Además, miraba para ambos lados de la calle dos veces antes de cruzar, aunque ésta pérdida de tiempo lo hiciera llegar tarde a todos lados.
Yo lo hacía porque sí, porque no podía verlo en esos momentos con la mirada apuntando a sus cordones, con los ojos nublados y la voz temblorosa. Pobre Osvaldo, pensaba. Ahora él sigue allá. Cuando levanta la cara de ojos inundados, yo le hablo. Sé que me está buscando. Pero no me puede escuchar.

Diego Monrroy