Mostrando las entradas con la etiqueta de los reinos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta de los reinos. Mostrar todas las entradas

10 de octubre de 2007

Verdurazo

El reino, poco a poco, fue convirtiéndose en una gran ensalada. Las lechugas manejaban los camiones. Los tomates imponían la autoridad. Las papas eran las mejores madres. Las zanahorias eran las rebeldes, incluso algunas habían comenzado a drogarse con fertilizante. Y las arvejas rodaban libres por las calles. Cuando se cansaban, se acostaban a dormir a la sombra de algún paquete de acelga.
Desde que los hombres habían caído derrotados, él esperaba pacientemente su oportunidad. Se había mantenido arriba en las encuestas. Y había hecho campaña intentando quedar bien con cada una de las verduras. Por fin, el día había llegado. La asamblea del Reino Verdulero lo declaró como nuevo monarca. Desde su balcón y rodeado por sus más cercanos colaboradores, el Rey Aceite prometió hacer de esa, la tierra más deliciosa.

Diego M

5 de agosto de 2007

Epílogo de algo más largo

Luego de su devastadora derrota en la batalla de Voldemonten, los ejércitos del malvado Gordon Bladd fueron debidamente juzgados y condenados a la muerte más tremenda.
A su vez, Viggo Bonachonen fue erigido como Rey Supremo de las Tierras Napolitanas, debido a su gran tarea en dicha batalla y a su incansable lucha por hacer siempre el bien, cortando las cabezas enemigas para salvar a su golpeado pueblo.
Así fue que se llegó a una nueva normalidad en las Tierras Napolitanas, sembradas ahora de un futuro esperanzador y abonadas debidamente con la sangre del ejército enemigo. El General Viggo se casó con una pobre plebeya (pero muy bonita, era Bonachonen pero no era ningun gilachonen) y disfrutaron muchos años juntos de felicidad, cariño, ternura, alcohol, drogas y fiestas negras.
Varias décadas después, el Rey Viggo murió de una sobredosis de buñuelos de acelga.
Ante este trágico panorama se llamó a elecciones. Tras un ballotage muy reñido, el malvado reconvertido (recién dado de alta de una clínica de rehabilitación) Gordon Bladd fue elegido como nuevo Rey Supremo obteniendo más votos que la (ya no tan pobre y ahora modelo de Playboy) plebeya viuda de Bonachonen. El ex malvado le prometió a su pueblo el rearme de su ejécito con el objetivo de invadir otros poblados, conquistándolos a puro corte de cabeza.
La segunda medida del gobierno de Bladd fue borrar las huellas del paso de los Bonachonen por el poder. Por lo que mandó a demoler las estatuas que homenajeaban al otrora líder del pueblo. La tercera medida fue la condena a muerte de la viuda Bonachonen y de los integrantes del ejército del ex líder.
Éstas medidas fueron anunciadas por el malvado rehabilitado, desde el balcón de su residencia, frente a la Plaza del Callo. La gente lo vivó mientras pisaba los restos de la estatua de Bonachonen.
Así fue que se llegó a otra nueva normalidad en las Tierras Napolitanas, sembradas ahora de un nuevo futuro supuestamente esperanzador e inundada debidamente con su sangre.

Diego Monrroy