Mostrando las entradas con la etiqueta del amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta del amor. Mostrar todas las entradas

9 de abril de 2009

Desatados

La ruta
el horizonte
la música
los mates
tres días de libertad
absoluta
todo con
vos

Postales de amor condensado
descontracturado
descerebrado
nos esperan
tan cerca
que casi
casi
no lo podemos creer...

Diego M

9 de enero de 2009

Aguas dulces

Saboreando mates en la ruta
besando y dejándose besar
compartiendo miradas cómplices
chapoteando de la mano por la playa

El tiempo merece ser vivido
así
intensamente
y a tu lado

Diego M

8 de abril de 2008

A los golpes


El regulador de mi estado de ánimo no está funcionando como debería. Es que a veces quisiera poder armar una salida con amigos un sábado, y se que lo disfrutaría, pero finalmente prefiero la soledad de mi sillón y alguna película tediosa.
A veces también quisiera no contestarle mal a un compañero de trabajo por algun comentario inocente que me hizo. Tampoco quisiera ponerle mala cara a las preguntas de mi mamá "¿estás bien? ¿fue muy duro? ¿por qué no venís a comer a casa mañana?"
A veces me doy un golpe en el costado izquierdo de la cabeza y el regulador funciona bien por un rato. Debería aprovechar ese momento para llamarte y explicarte todo. Pero no lo hago. Entonces, el maldito se descompone de vuelta, y suena el teléfono y sos vos y estoy frío y no te trato como te merecés.
Por eso quisiera que leas esto y lo sepas. Estoy buscando un mecánico que me repare, no es nada grave, "los reguladores de estados de ánimo vienen fallados últimamente", me dijeron.
Después del último golpe me senté a escribir esto.

Diego M

2 de febrero de 2008

Aniversario

A Jime

Para muchas personas, un año está compuesto solamente de 365 días, ni más ni menos (salvo los años bisiestos)
Para mí, este año estuvo compuesto por 2543 mensajes de texto, 83 desayunos compartidos en la mesita del comedor, 11 salidas al cine, 9 recitales, 22 textos dedicados, 365 despertares pensando en vos, 85.432 kilómetros de viaje El Talar - La Boca, 5 horas de espera del 39 en plaza Italia, 4 días de vacaciones en Tandil, 54 cenas compartidas en tu casa, en mi casa, afuera, en nuestra casa, 25 toneladas de felicidad, 125 sonrisas de ojitos achinados, otras tantas toneladas de proyectos, 107 días de convivencia, unas cuantas lágrimas, muchas más sonrisas, varios cumpleaños compartidos, 4.979 abrazos, y muchas otras cifras que no son sólo cifras. Son imágenes tratando de ser contenidas en números, pero desbordando de amor.
Sigamos escribiendo juntos ésta canción. Sigamos tirando hojas de almanaque compartidas. Sigamos conociendo, conociéndonos. Sigamos.

Diego M

17 de diciembre de 2007

Me compraste

A Jime

-Lechuga
-Tomate
Otra vez ensalada
-Pata y muslo
-Orégano
-Provenzal
Necesito más recetas
-Jugo
-Yogur
-Leche
Que no sea larga vida porque no te gusta
-Papel higiénico
-Rollo de cocina
Tengo que salir a correr para sacarme los rollos de encima
-Shampoo
-Jabón
Pero si salgo a correr el olor a chivo no me lo saco con nada
-Fuyí vape
-Raid
Así podemos dormir tranquilos
-Darte un beso y un abrazote de buenas noches
Eso no necesito anotarlo
porque vos me podés
y entonces cocino
preparo desayunos
barro
limpio
te sonrío
y te abrazo
y te beso
y te hago toda mía
¿Me acompañás a hacer las compras?

Diego M

19 de noviembre de 2007

Con los brazos abiertos

A Jime
Viniste. Y no sé si hay espacio suficiente en el placard para toda tu ropa. Tampoco sé dónde pondremos todos tus libros, ni tus apuntes, ni tus revistas. Ya sé que faltan muebles y sobra mugre. Ya sé que falta espacio. Y sé que el futuro está acá, a la vuelta. Pero también sé que sobra amor. Sé que mi casa se transformó en nuestro hogar. Sé que soy feliz. Somos.
Diego M

20 de octubre de 2007

Como caída del cielo

A Jime

La lluvia me inspira
me pega en el techo
me trae recuerdos
de otras lluvias
de otros momentos

La lluvia me saca
las ganas de trabajar
me tienta a la siesta
me amodorra
me ensueña

La lluvia me hace pensar
en lo bien que se siente
tu cuerpo al lado del mío

Diego M

24 de agosto de 2007

Paraíso

A Jime

El sonido de la lluvia
mi cama
vos
en mi cama

Te abrazo
me susurrás
te acaricio
me besás

El sonido de nuestro amor
Mi cama
Tuya
Nuestra

Diego Monrroy

13 de julio de 2007

13


Dicen que el 13 es yeta. Es más, dicen que el martes 13 "no te cases, ni te embarques", y que se yo cuantas cosas más. Será que vos y yo somos la excepción a la regla. Porque ese martes 13 de febrero bajaste de un buquebus, envuelta en una remera roja escotada y en un bronceado exquisito. Y yo estaba ahí, esperandote después de arder diez días en éste lado del charco. Y hubo besos, abrazos, sueños, realidades, orgasmos y más besos y más abrazos. Y también hubo cafés con leches, mañanas envueltas en rayos, sonrisas de ojitos achinados, películas en el sillón, películas en el cine, muchas cenas, caminatas por Santa Fé, caminatas por Tandil, manos entrelazadas con cuerpos, lenguas entrelazadas con bocas.

Ese martes 13 de febrero yo no sabía que estaba esperando a la mujer de mi vida. Cinco meses después ya lo sé.

Diego Monrroy

29 de junio de 2007

Recuerdos molestos

¿Por qué cambio de canal sin detenerme a ver las imágenes? Siento como una fuerza divina que acciona sobre mi dedo pulgar pidiendo más y más imágenes sin sentido. El zapping se congela en mi dedo. History Channel. ¿Por qué?, si nunca miro History Channel. Parece un circo muy antiguo, ¿será la historia de los circos?, ¿o de los payasos? Un pibe haciendo malabares con unas bolas. No entiendo por qué me viene esa imagen a la mente. Circo, pibe... ¡Carlitos! Ese pendejo de mierda, todas las minas del barrio andaban atrás de él. Yo no entiendo que le veían; flaco, desgarbado, siempre despeinado, rebelde. Eso debe ser, la rebeldía les hace ganar mujeres.
Vivía enfrente de mi casa, medio en diagonal, al lado de lo de Doña Alicia. No me acuerdo si estaba con los padres, creo que no, lo cuidaba la tía o la madrina. Igual el pendejo no le daba ni cinco de bola, se iba y volvía cuando quería, se pasaba todo el día en la esquina con los pibes jugando al fútbol. En eso sí tengo que reconocer que era bueno. En cambio yo no podía arrimarme, ni al arco me dejaban ir. Igual prefería las clases de catecismo y de guitarra antes de juntarme a boludear atrás de un pedazo de cuero.
No me caía bien el pibe. Era demasiado sociable, hasta me parecía falso por momentos. Aunque no me molestaba tanto porque yo tenía mis amigos por otro lado. Hasta que llegó el circo. ¡Qué locura en el barrio! Era la novedad. Me acuerdo que mi viejo me llevó a una de las primeras funciones. Se respiraba magia en el aire, magia y dulzura.
Entonces la ví. Suspendida en el aire. Era el pájaro más bello que se haya visto volar jamás. El pelo castaño y lacio, la sonrisa brillante. En ese momento sentí que había germinado por primera vez en mi corazón la semilla del amor. Logré que mi viejo me llevara a varias funciones más, ella seguía espléndida y yo loco por ella. Pero... Siempre hubo peros en mi vida. Me puse como loco el día que Rolo me contó que Carlitos le había echado el ojo a Naty. Los rumores siguieron corriendo. No lo podía creer hasta que los ví, de la peor forma. Después de una función me animé a ir a buscarla. Le voy a explicar todo lo que siento, pensé. Mi corazón ardía. Quería ver como reaccionarían sus ojos de chocolate cuando… Los ví juntos. Y no pude contener mis lágrimas de bronca, de impotencia, de niñez triste. Se fue el circo, creo que se fueron juntos, no sé ni me interesa.
Basta.
Me parece que en Fox a ésta hora están Los Simpsons. Que canal de mierda este History Channel.

Diego Monrroy

3 de mayo de 2007

Jimena

La música entra por la piel y nuestras pieles arden en los cienfuegos. Cuando tus labios se imantan en mis ojos siento que el tiempo debería detenerse para degustar cada instante, aunque esta sobredosis de vos me ciegue el alma.
Pido más y más porque tus brazos me rodean y me protegen de las fotos que duelen, del vacío de mi casa. Me protegen de mí. Cuando estoy a punto de estallar, de decirle a mi jefe que no puedo, que no aguanto más. Cuando siento que los problemas caen como en una catarata, se me cruzan tus lunares, tu sonrisa de ojitos achinados y entonces todo vuelve a cobrar sentido. Sos mi refugio antibombas. Tenés ese poder sobre mí: esa magia blanca y sanadora que no deja lugar al dolor de los recuerdos, al café a medio tomar, a la servilleta rota en mil pedazos. Porque nuestro mundo es otro mundo, y eso nadie lo va a entender. Sintonizamos el mismo canal: el del odio a las aceitunas, el de los recitales de Pez, el del cine europeo. Entonces pienso en esos ojos que reflejan, en esa lengua que recorre y excita, en esos besos que dejan. Me imagino a tu lado, aunque los mapas digan otra cosa, y siento como si me susurraras al oído que todo está bien, que todo pasa, que vos...
Ya sabés que no creo en el destino ni en los horóscopos. Por eso me río cuando me decís que el mono es compatible en el amor con el caballo, según Ludovica Squirru. No sé qué capricho del destino me llevó hasta vos. Y no me importa. Porque mi piel vibra cuando estás cerca. Porque sólo vos podés quemar mis retinas con esa remera roja que muestra. Porque me rescataste de los sábados de pizza y de películas vacías; del abrazo frío de mi colchón; de las caminatas insomnes sobre las vías del tren. Porque todo lo que estaba esperando está condensado en vos.
El tiempo sigue pasando a la lenta velocidad de tu ausencia. Hoy siento que la próxima vez que te vea no llega más. Pienso en cuándo volveré a besarte, tocarte, sentirte, morderte. Cuando nos sentaremos a hablar de Tim Burton, del caramelo que arruina al flan y de la falta de buenos cantantes. Todo eso me da fuerzas para continuar porque los días a tu lado no son vacíos. No. Cada día a tu lado es una asociación libre de amor. Quedate. Entremos por nuestros poros y hagamos juntos esta canción. Estallemos nuestros destinos. Bombardeo espiritual.

Diego Monrroy