-Tenés que cortarte el pelo
-Sí, mamá
-¿Cuando vas a ir?
-No sé
-Aprovechá ahora, que los martes va poca gente y encima sale más barato
-¿Te parece, má?
-Sí. Vas a lo de Néstor ¿no?
-No sé
-¿Como que no sabés? si te hace un corte hermoso, hijo
-Pero me corta siempre igual, mamá
-Porque ve que te queda bien. ¿Querés que te acompañe?
-No, voy solo
-Bueno
-No pongas esa cara, otro día me acompañás ¿sí?
-Es que, a veces, siento que me estás dejando de lado
-No, mamá, ¡no pienses eso! vos sabés que yo te quiero hasta el cielo, ida y vuelta
-¡Qué lindo que sos! Está bien, pero pedile el corte de siempre, raya al costado
-No sé, má
-Ni se te ocurra cambiarte la raya al medio o al otro lado
-¿Por qué no?
-Porque así te queda hermoso, hijo
-¡Estoy cansado de ese corte!
-¿Por qué?
-Hace 25 años que me corto el pelo así, mamá
-¿Y qué tiene de malo?
-Mis compañeros de trabajo me cargan
-Tus compañeros no entienden nada. Vos sos mi bebé, ¡y ese corte te queda hermoso!
Diego M
30 de noviembre de 2007
26 de noviembre de 2007
Eschiclado
¿Viste ese día que se estira como una bandita de látex? ese día en que el almuerzo no llega más, y no es que lo estés esperando porque tenés mucha hambre, si no que querés una interrupción: un cambio de ritmo que te saque de la silla, que te haga olvidar de esos papeles que se acumulan, o de esa máquina que no quiere andar, o de ese jefe que pasa muy seguido controlando si trabajás o no. Ese día en que cualquier cosa te lleva al bostezo, querés cantar y bostezás, le querés comentar la película que viste anoche a un compañero y bostezás, te estirás a buscar un manual o un catálogo y bostezás. Será porque anoche dormiste poco. Pero la semana pasada dormiste mucho y bostezabas igual. ¿En qué momento tu vida se transformó en una gran siesta? ¿cuando el auto parecía una cama voladora? ¿o cuando el escritorio tenía gusto a almohada? ¿o justo ahora, cuando el duende con sombrero verde te ofrece una manzana deliciosa?
Despertate. Dale, que ya viene el jefe.
Despertate. Dale, que ya viene el jefe.
Diego M
23 de noviembre de 2007
Gente espiralada
Me dijeron que caminar hace bien. Y es en ese salir a caminar que ando baldoseando por la ciudad, como si debajo de cada baldosa hubiera charcos de agua deseando ser aplastados por mis pies. Pies que andan con hongos, malolientes, asquerosos, tan asquerosos como la cara de ese taxista, que putea a su cliente porque no tiene cambio. Es que la gente no cambia más, ni de actitud ni de monedas, viven protestando porque en el kiosco no le dan cincuenta centavos para el colectivo, pero si el colectivo saliera cincuenta centavos la gente andaría más, pero irían todos colgados. Como en la antigüedad, que colgaban a la gente por cometer un delito, delante de otra gente que miraba interesada con pochoclos en la mano, como cuando fui al cine a ver una de terror y veía como el asesino los mataba a todos colgándolos. Era una especie de castigo, no sé si por pecadores o por haberse prestado a trabajar en una película tan mala, aunque no sé si hay películas malas, quién es capaz de afirmar como mala a una expresión del arte. Odio esa manía de la gente de juzgar y juzgar, por qué no estudiamos todos leyes y se dejan de joder, vamos a ser todos abogaditos trajeaditos, tratando de defender lo indefendible, tratando de dejar a los asesinos sueltos, y que la rueda vuelva a girar, el asesino a matar y luego a ser colgado en la plaza ante la mirada interesada de la gente, la misma gente que protesta en la calle, que no tiene cambio para viajar. La misma gente que no tiene cambio. Y así nos va.
Diego M
21 de noviembre de 2007
Producto de

Cruce de miradas en la oficina. Varias charlas de café. Una invitación a salir. Amor, bastante amor. Noviazgo largo con algunos baches. Casamiento íntimo pero muy feliz. Noches de pasión mezcladas con una pizca de suerte. Embarazo. Algunas complicaciones en el parto, pero nada grave. Una infancia tranquila. Secundaria mixta. Bastante inteligencia sumada a una buena dosis de carisma. Debut sexual tempranero y difícil. Algunos problemas de típica rebeldía adolescente. Dos amigos para toda la vida. Un viaje de egresados excelente. Dos años de incertidumbre. Una carrera universitaria trunca y la primera novia en serio. Agregamos una pizca de suerte para conseguir un buen trabajo. Y algunas muertes. Todo esto mechado con varios viajes. Un amor en Europa y uno en su país. Otra pizca de indecisión. Agregamos algunos años de terapia. Ahora sí: la elegida. Noviazgo tormentoso. Después la convivencia y algo de armonía. No van a tener hijos pero se van a acompañar mutuamente hasta los últimos días. El final te lo dejo a vos. Cuando termines, envialo para Argentina, a algún barrio de Buenos Aires. ¿Cuál?, eso lo dejo a tu criterio.
Mientras tanto yo empiezo con otro. Un amigo en común los presenta. Una pizca de llamados. Varias salidas. Algunos besos…
Diego Monrroy
Mientras tanto yo empiezo con otro. Un amigo en común los presenta. Una pizca de llamados. Varias salidas. Algunos besos…
Diego Monrroy
19 de noviembre de 2007
Con los brazos abiertos
A Jime
Viniste. Y no sé si hay espacio suficiente en el placard para toda tu ropa. Tampoco sé dónde pondremos todos tus libros, ni tus apuntes, ni tus revistas. Ya sé que faltan muebles y sobra mugre. Ya sé que falta espacio. Y sé que el futuro está acá, a la vuelta. Pero también sé que sobra amor. Sé que mi casa se transformó en nuestro hogar. Sé que soy feliz. Somos.
Diego M
18 de noviembre de 2007
Corsarios del rock
Al Crudo, Walter y Sergio Ch por la música
Noche de Los Natas
cabalgata al infinito
acordes
acoples
guitarra bajo y batería
misa eléctrica
tímpanos sangrantes
pogo neuronal
Diego M
Noche de Los Natas
cabalgata al infinito
acordes
acoples
guitarra bajo y batería
misa eléctrica
tímpanos sangrantes
pogo neuronal
Diego M
16 de noviembre de 2007
Sólo restos
Lo miré. Me miró. Veía la necesidad en sus ojos. Pero yo también. Dí un paso. Él dió otro. Estábamos a la misma distancia. Yo quería, pero... También lo vigilaba, parecía como que lo mantenía congelado por el sólo hecho de clavarle la vista. Y él sentía lo mismo. Las tripas se quejaban. Ya pasaron dos días. Quizá más. Amagué y se puso en guardia. La baba me caía por el costado de la boca, seguía el contorno del mentón y moría en la mugre del cuello. Me tiré de cabeza y lo agarré. El olor del asado pudo más que el miedo. Cuando le estaba dando el primer mordisco, él se abalanzó. Me planté. Le grité le ladré le mostré los dientes. Dió media vuelta y se fue con bronca, a buscar otro hueso, en otro callejón.
Diego M
14 de noviembre de 2007
29 años esperé
Ahora
que se caiga el universo
que se paren los relojes
que se disuelvan los días
que desaparezcan las ciudades
las calles
los autos
los edificios
las casas
la hipocresía
la mentira
la falsedad
Porque mi lugar es éste
entre tus brazos
Diego M
que se caiga el universo
que se paren los relojes
que se disuelvan los días
que desaparezcan las ciudades
las calles
los autos
los edificios
las casas
la hipocresía
la mentira
la falsedad
Porque mi lugar es éste
entre tus brazos
Diego M
13 de noviembre de 2007
Recomendando
Abogados hay muchos. Cuakerboy, uno solo.
Larga vida al chico avena!!
Nota de Diego M: si no han pasado todavía por el blog de éste muchacho, no saben lo que se están perdiendo: poesía espontánea y profunda, visceral, única. Vayan, no pierdan más tiempo!!
Larga vida al chico avena!!
Nota de Diego M: si no han pasado todavía por el blog de éste muchacho, no saben lo que se están perdiendo: poesía espontánea y profunda, visceral, única. Vayan, no pierdan más tiempo!!
9 de noviembre de 2007
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