2 de enero de 2009

Fantabulósico menjunje

Había una vez un ratón, de apellido común pero ilustre, que vivía en una casa toda hecha de dientitos. Juntarlos le había costado mucha plata ya que algunos niños especulaban con la fluctuación del valor mundial del calcio. Cerca de la casa del ratón vivía el gato Infélix, que cobraba una pensión por vejez pero no había perdido las mañas (ni llegaba a fin de mes). Infélix pasaba días y días enteros tratando de derribar la casa del ratón, sin éxito. Hasta que un día se le ocurrió una idea genial: prendió el aire acondicionado y lo puso en cero grados (a pesar de que el gobierno gatuno prohibía esas temperaturas). Entonces los dientitos empezaron a castañetear y la casa se fue desarmando poco a poco. Cuando todo estaba en ruinas, Infélix avanzó, la boca se le hacía agua pensando en el manjar que por fin iba a poder degustar. Pero grande fue su sorpresa al encontrarse a un ratón-lobo agazapado entre los escombros. Al ver los temibles colmillos ratonlobunos, el gato Infélix huyó, porque gato que huye sirve para otra fábula.
El ratón se quitó su falso traje de lobo comprado en La Salada y observó la huída con satisfacción. Luego de unos minutos, comenzó a juntar los dientitos y decidió que, a la próxima casa la pegaba con "La gotita", o se mudaba a un barrio con más queso y menos gatos y aires acondicionados.

Diego M

3 comentarios:

Coni Salgado dijo...

genial!

josé dijo...

hermoso e ingenioso cuento DM, después de mi ausencia he regresado y sigues con la chispa de siempre, abrazos!!

Diego M dijo...

Coni: es demasiado!!! jaja

José: gracias por pasar siempre, encima ahora estás de seguidor!! :-)