3 de mayo de 2011

Capitalismo salvaje

Lo extraño no fue la frenada, el estruendo de la chapa retorciéndose o los gritos de los peatones. Lo extraño no fue que Hernán quedara tendido en el piso, con las piernas fracturadas y la clavícula fuera de lugar. Lo extraño tampoco fue que haya ocurrido un accidente a esa hora de la noche y en esa esquina.

Lo verdaderamente extraño, fue que Hernán murió pensando en que no iba a terminar de pagar el auto, en que no iba a poder ver a Eric Clapton en River, en que no iba a poder estrenar la notebook, en que no iba a poder cobrar la indemnización.

Diego M

4 comentarios:

Sonia Cautiva dijo...

Diego,la perfección, el detalle,el remate, hacen de este relato conmueven y cuando me quejo de los minicuentos que no cuentan en "mini", yo me quejo ahora, porque "Capitalismo salvaje"es un cruel y hermoso minicuento. Gracias porque esté en tu página y pueda disfrutar de su lectura.
Un abrazo
Sonia

Diego M dijo...

Sonia: me dejaste boquiabierto!! yo estaba contento solo con el hecho de haber vuelto a una especie de mini cuento, pero no estaba seguro de la "calidad" del mismo. Me alegra profundamente que te haya parecido "cruel y hermoso".
Gracias, gracias, gracias!!

josé dijo...

ratifico lo que dijo Sonia, una amiga que extraño, muy bueno Diego, saludos y volveré..

Diego M dijo...

José: gracias por la ratificación!!! =)