19 de abril de 2007

La incomodidad de las mañanas

Hoy pensaba (si es que se puede llamar "pensaba" a una reflexión en medio de las horas de sueño) que cuando uno encuentra la posición ideal para dormir (ya sea boca abajo con la cabeza hacia la derecha o izquierda o hecho una bolita "fetal" o boca arriba a ronquido limpio) el despertador (llámese "despertador" a todo aparato eléctrico y/o electrónico que genera un ruido molesto y nos obliga a levantarnos de la cama) suele interponerse entre las benditas horas de sueño y nosotros, volviéndonos drásticamente a la realidad (llámese "realidad" a los niños cambiados para ir al colegio o al traje colgado para ir a la oficina o al tiempo libre sin saber que carajo hacer con él) Entonces uno suele levantarse de mal humor (esto quiere decir: no saludar a la persona que convive con uno, ladrarle a su propio perro, putear en la calle por nada o ponerle cara de orto al colectivero porque no escuchó el ochenta centavos de nuestra voz cavernosa) y el día suele ser complicado (como el mío, hoy)

Diego Monrroy

3 comentarios:

mi nombre ya es canción dijo...

Digo yo: cuando uno se despierta a la hora que su cuerpo le dicta naturalmente, o sea, sin pasar por ese rito bárbaro que es una bocina anunciando un nuevo día en nuestra cabeza, ¿ése es el secreto para tener un día menos complicado?
¡Ya mismo estoy ahogando el infernal repiqueteo de ese aparato en los afluentes de mi inodoro!

Diego M dijo...

Confirmado: si ahogás a ese maldito aparato en tu inodoro serás feliz. Pero también vas a llegar tarde al trabajo y a tus citas. Además de que el inodoro va a rebalsar y es probable que el agua llegue hasta tu cama y salgas flotando a la calle.
Habría que hacer la prueba ¿no?

cuakerboy dijo...

Y, perdón que me meta, a mi me gusta dormir a la mañana, saltearme el desayuno, leer noticias desactualizadas en el diario, gozar a los madrugadores con mi cara de recien levantado en mediodia... puede ser que tenga un vecino que no escuche SU implemento de tortura antes que yo?...